La fecha que manejan los máximos dirigentes para el regreso del fútbol es entre junio y julio, teniendo en cuenta que una vez levantada la cuarentena todos los planteles deberían tener un período de adaptación, una especie de mini-pretemporada que permita encender motores hasta diciembre de 2020: en principio, se completaría la Copa de la Superliga, restando 10 fechas más semifinales y final y, al ser pocos encuentros, se intercalarían con los de la Copa Argentina.
Pero una de las modificaciones más abruptas sería la relacionada con ascensos y descensos. Si la Primera División iba camino a los 20 equipos, ahora la idea sería dar un giro de 180 grados y volver a los 30 competidores, tal como había sido aprobado en 2014, previo al Mundial de Brasil. Este formato debería quedar asentado en el Estatuto de la Liga Profesional y ser aprobado en la asamblea de AFA del 19 de mayo.
Así las cosas, la idea es anular los descensos de este año y que en diciembre suban dos equipos de la Primera Nacional, a través de un playoff entre los ocho mejores de cada zona. De esta manera, 2021 arrancaría con 26 participantes y las temporadas comenzarían a coincidir con el año calendario, como en el resto de los torneos de Conmebol. Los principales beneficiados: Gimnasia de La Plata, Patronato y Central Córdoba.
A fines de 2021 bajarían dos equipos y subirían cuatro: quedarían 28. Y entonces sí: a fines de 2022 bajarían otros dos y subirían otros cuatro para quedar con los 30 definitivos.
Si bien Claudio Tapia, presidente de AFA, había manifestado su voluntad de llegar a los 20 equipos como todas las ligas competitivas del mundo, lo cierto es que el nuevo equilibrio de fuerzas y la participación del Gobierno Nacional, con la voluntad de transmitir partidos por la TV Pública, habrían cambiado la historia. Eso sí: por ahora, solo son borradores. Pero que cada vez tienen más fuerza.

