Ni una gota de alcohol, eje de un nuevo proyecto
Frente a la obvia demora que presenta hoy el tratamiento del proyecto de ley de tolerancia cero, la oposición vuelve a la carga con una iniciativa que va al eje de la cuestión y que da por sentado que cualquier graduación de alcohol en sangre por encima del 0 % representa un riesgo en materia de siniestralidad vial.
El proyecto de tolerancia cero que hoy se discute en el ámbito de la legislatura continua estancado y cuesta entender el porqué. Numerosos especialistas en la materia sentaron posición respecto a la importancia de que la normativa sea más rigurosa en lo que a graduación de alcohol en sangre respecta. En su momento, también se hicieron las correspondientes audiencias y los jujeños se manifestaron a favor de una ley sin mayores miramientos pero el debate sigue prolongándose sobre cuestiones que cada vez se alejan más del espíritu de la ley.
Desde la banca del oficialismo argumentan que el tema pasa principalmente por los controles y no por el limite general del CAS ( Contenido de alcohol en sangre) y consideran que las experiencias de otras provincias en materia de tolerancia cero no han evidenciado mayores cambios en la siniestralidad vial.
El artículo 48 de la ley de Tránsito N° 24.449 establece un límite general de un CAS de 0,5 g/l, un CAS de 0,2 g/l para motociclistas y un CAS de 0 para vehículos destinados al transporte de pasajeros, menores o de carga.
En algunas juridisdicciones provinciales ( como Córdoba, Salta, Tucumán , La Rioja, Neuquén y Entre Ríos) han elevado el requisito de la Ley nacional, acercándose al límite de la tolerancia cero para todos los conductores.
El pasado 7 de junio, el diputado del Bloque justicialista Alberto Matuk presentó un proyecto que va en esa dirección que adoptaron provincias como la vecina salta y que le hace honor taxativamente a la cuestión de la tolerancia cero sin dar lugar a ciertas interpretaciones como si lo hace el proyecto del oficialismo.
La iniciativa es clara y establece la obligatoriedad de pruebas de alcoholemia a todo aquel que se encuentre implicado en un accidente de tránsito.
Asimismo, se detalla que las multas a aplicarse en caso de incumplimiento se determinarán en unidad de multa conforme lo establecido en la ley provincial N ° 5860.
En caso de incumplimiento, establece penas severas que van desde inhabilitaciones para manejar en plazos de 6 meses a 1 año, retenciones de vehículos y multas pecuniarias que se agravan sobre todo en cuestiones de reincidencia.
El nuevo proyecto da por sentado que no debe haber miramientos respecto de la cuestión de la graduación en sangre y remarca el fracaso de los programas de tolerancia cero y conductor designado existentes.
Matuk va a directo a la eje de la cuestión y respalda su posición con estudios científicos de países como EE.UU que efectivamente reflejan que en los estados que redujeron sus CAS para jóvenes adultos de entre 0.0 a 0.02 redujeron la proporción de accidentes fatales nocturnos en al menos 20 % en comparación con el resto de los estados.
En la información complementaria, el proyecto se centra en las desventajas que puede encontrar un conductor que presenta una graduación de alcohol en sangre den entre el 0,01 y el 0,05 % y las detalla: Aumento de las frecuencias cardiaca y respiratoria, disminución de diversas funciones cerebrales centrales, comportamiento incoherente al ejecutar tareas, disminución del discernimiento y perdida de las inhibiciones, sensación moderada de exaltación, relajación y placer.
El proyecto de la oposición se ajusta más a las pretensiones de la mayoría de los jujeños que manifiestan su preocupación por la peligrosidad cada vez más presente en las rutas y calles jujeñas.

