Crónica del horror en Huacalera
Dos criaturas, una nena de 1 año y 8 meses y un nene de 4, yacían en sus camas, sin vida, cuando llegaron los equipos de emergencia; parte de su familia lloraba desesperada a los pies de sus camas; la madre, descompensada asegura no recordar lo que pasó; la policía detuvo al padre. Detalles del caso que conmociona a la quebrada.
A las 3.10 de la madrugada del martes 16 de mayo el SAME 107 recibió un llamado desde la localidad de Huacalera. Una voz femenina le aseguraba con angustia al operador que dos niños muy pequeños “no se despertaban”.
La ambulancia llegó 20 minutos después y se encontró con una escena escabrosa.
Las criaturas, una nena de 1 año y 8 meses y un varón de 4 años, se encontraban tendidos en sus camas, en una habitación de la precaria vivienda de adobe que se sitúa en un asentamiento del pueblo, a escasos metros de ruta 9, detrás de las vías del tren.
Ambos tenían la piel helada, las pupilas dilatadas, su corazón no latía. Estaban muertos, pero sus cuerpos no presentaban signos de violencia.
Junto a ellos se encontraba su madre, una joven de 23 años, de apellido Galán, con un embarazo riesgoso de 24 semanas, llorando desconsolada, demostrando un elevado nivel de angustia según relatan los paramédicos.
En la misma escena se encontraban dos tías y un tío, todos hermanos de la mujer.
Descompensada y notablemente alterada, la madre aseguró ante quienes la asistían que no recordaba lo que pasó. Sólo dio un indicio: horas antes había tenido una fuerte discusión con su pareja, otro joven de 25 años, de apellido Vilte.
Sin embargo, los asistentes sociales de la zona aseguran que la escena de violencia familiar no era ninguna novedad. Huacalera y numerosos pueblos de la quebrada presenta índices alarmantes de mujeres golpeadas, alcoholismo y terror ejercido en el seno de hogares. Esta familia no era ajena a ese infierno.
El pasado miércoles, agentes sanitarios que trabajan en el hospital Salvador Mazza, habían realizado una visita a la precaria casa donde vivía la familia Vilte - Galán. Lo hacían habitualmente y conocían el cuadro de situación: escenas de violencia y patologías psiquiátricas afectaban a los jefes del hogar.
La mujer estaba medicada, pero en aquella oportunidad se encontraba en buenas condiciones.
El padre de las criaturas es un trabajador rural. Dicen en el barrio que el maltrato hacia su mujer no era un secreto para los vecinos.
Sin embargo, hasta el momento nadie lo ubica en tiempo y espacio en la escena del crimen.
Cuando la médica de guardia del hospital de Tilcara constató que los menores estaban sin vida, dio aviso inmediato a la policía.
Los equipos de emergencia revisaron toda la vivienda. No había braseros, ni estufas ni cocinas a gas que pudieran tener un escape. La inhalación de monóxido de carbono quedó descartada en ese momento.
Un exámen cadavérico preliminar realizado sobre los pequeños cuerpos dio una primera aproximación: posible muerte por asfixia mecánica. En otras palabras, se presume que alguien los ahorcó.
Esa será la hipótesis más firme por el momento, a menos que los resultados de la autopsia en las próximas horas indiquen lo contrario.
La mujer, al margen de la conmoción, presentaba un estado de salud normal. Un pequeño moretón aparecía en su rostro, pero al parecer no era nuevo, puesto que su piel se encontraba violácea. Los golpes, no obstante, parecían confirmarse.
El padre, en tanto, se encontraba en la casa de sus progenitores, en el mismo pueblo. Hasta allí fue un patrullero a buscarlo y lo detuvo en forma preventiva, hasta que la justicia avance en la investigación.
El fiscal caratuló el espantoso suceso como homicidio simple contra personas a establecer.
La escuela de la localidad suspendió sus actividades en la jornada del miércoles 17 de mayo. La comunidad educativa llora a dos angelitos que fueron víctimas de un destino trágico.

