El cielo amaneció negro, y quienes debían salir al campo durante las primeras horas de la mañana decidieron no hacerlo, por la cercanía de la tormenta. Todo estaba tan oscuro que el alumbrado público se encendió, recordaba el Comisionado Municipal de Volcán, René Galíndez.
Cerca de las 8 de la mañana se desató el infierno de agua. El barro corría por las calles sin que la gente pudiera hacer nada para evitar que arrasara con su pueblo, sus casas, sus vidas, las que habían construido en ese lugar que se hundía bajo el alud inclemente.
También las vidas de personas y del ganado eran apagadas por la mano devastadora de la naturaleza. Muchos quedaron atrapados por el barro, las piedras, el agua.
“Volcán tiene una población de 500 personas y aproximadamente 80 fueron evacuadas”.
“Quedamos entre dos puentes llenos de piedra y agua, vehículos de turistas varados”.
“La ciudad está completamente inundada con lodo y piedras”.
“Estábamos encima de los vehículos con los chicos hasta que fuimos evacuados”.
“La primera evacuación fue por gente del pueblo, jóvenes que desafiaron el peligro y empezaron a entrar en las casas a rescatar a los adultos mayores y a los niños”.
Hoy el recuerdo es para quienes se fueron, llevados por el alud. Y para quienes fueron héroes, salvadores, quienes ayudaron a sus hermanos en la hora más oscura de Volcán.
FUENTE: Nota elaborada a partir de diversas fuentes