Jujuy

¿Vivimos todo en modo 2x?

Escuchar los audios de WhatsApp al doble develocidad, adelantar una película o una serie cuando una escena se vuelve demasiado larga, pasar de un video a otro sin terminarlo o mirar el celular mientras hacemos otra cosa. Seguramente alguna de estas situaciones forma parte de nuestra rutina.

Vivimos rodeados de contenidos y, a la vez, con la sensación de que nunca tenemos suficiente tiempo para consumirlos todos. Por eso, cada vez son más habituales algunas estrategias que nos permiten “ganarle tiempo” a las pantallas: acelerar, adelantar, saltear, scrollear. Pero ¿qué sucede cuando esa lógica de velocidad también empieza a atravesar nuestros momentos de ocio?

Cuando la lógica de la eficiencia se apodera del entretenimiento

Un audio dura un minuto: lo escuchamos en 2x y lo terminamos en 30 segundos. Una serie tiene una escena que nos parece lenta: la adelantamos. Aparece otro video mientras todavía estamos mirando el anterior: cambiamos de uno a otro.

No necesariamente hay algo malo en ninguna de estas conductas. De hecho, la evidencia disponible sobre reproducir contenidos a mayor velocidad no permite afirmar que hacerlo sea perjudicial por sí mismo. Algunos estudios encontraron que acelerar determinados videos educativos no afecta significativamente la retención de información, mientras que otros observaron que determinadas velocidades pueden dificultar el aprendizaje. El efecto parece depender del contenido, la velocidad y de quién lo consume.

El punto, entonces, no parece estar solamente en el botón de “2x”, sino en algo más amplio: la relación que construimos con nuestra atención y con la necesidad permanente de pasar rápidamente de un estímulo al siguiente.

¿Una o varias pantallas al mismo tiempo?

El teléfono mientras vemos televisión. La computadora mientras escuchamos un podcast. Un mensaje que interrumpe una conversación. Una notificación que nos lleva a otra aplicación.

La multitarea digital puede hacernos sentir que estamos aprovechando mejor el tiempo, aunque distintas investigaciones han estudiado su relación con la capacidad de sostener la atención y de filtrar estímulos irrelevantes. Uno de los trabajos más conocidos sobre el tema, publicado en 2009 por investigadores de la Universidad de Stanford, encontró que las personas que declaraban realizar multitarea con medios de manera más frecuente mostraban mayores dificultades para ignorar información irrelevante y para concentrarse en determinadas tareas. Sin embargo, investigaciones posteriores han obtenido resultados diferentes, por lo que se trata de un fenómeno complejo y todavía en estudio.

Algo similar, aunque con evidencia más reciente y a una escala mucho mayor, aparece en relación con el consumo de videos de formato corto. Una revisión sistemática y meta análisis publicada en 2025 en Psychological Bulletin reunió 71 estudios que, en conjunto, incluyeron datos de 98.299 participantes. Los investigadores encontraron una asociación entre un mayor consumo de videos cortos y un peor desempeño cognitivo, con las asociaciones más marcadas en atención y control inhibitorio. También encontraron una asociación, aunque más débil, con algunos indicadores de salud mental, especialmente estrés y ansiedad.

Es importante aclarar que la mayoría de los estudios analizados fueron correlacionales, por lo que estos resultados muestran una relación entre ambos fenómenos, pero no permiten afirmar que consumir videos cortos sea, por sí mismo, la causa de esas dificultades.

¿Lo estás disfrutando o solo querés terminarlo?

Quizás esta sea una pregunta interesante para hacernos frente a las pantallas.

Porque acelerar un audio para aprovechar mejor el tiempo puede ser perfectamente funcional. También puede ser útil adelantar una parte de una película o elegir un video más corto. El problema aparece cuando la velocidad deja de ser una elección y se convierte en nuestra única manera de consumir contenidos.

¿Podemos escuchar una canción completa sin mirar el teléfono? ¿Ver una película sin revisar cuánto falta? ¿Leer algunas páginas sin saltar constantemente entre estímulos?

¿Esperar unos minutos sin necesidad de llenar ese espacio con contenido?

Encontrar nuestro ritmo

En un entorno diseñado para captar nuestra atención, hacer una pausa también puede ser una decisión saludable. No todo tiene que hacerse más rápido. No todos los momentos libres necesitan ser ocupados. Y no todo contenido tiene que consumirse hasta el final.

La clave puede estar en preguntarnos si estamos usando la tecnología para aprovechar mejor nuestro tiempo o si, simplemente, sentimos que tenemos que hacerlo todo cada vez más rápido.

Porque quizás cuidar nuestra relación con las pantallas no implique solamente reducir el tiempo de uso. También puede significar volver a encontrar un ritmo que nos permita comprender, conectar y disfrutar.

En un presente donde la lógica de la velocidad parece haber colonizado también nuestros momentos de ocio, desde el Grupo SanCor Salud sostienen que el verdadero bienestar requiere encontrar espacios para hacer una pausa. Como organización comprometida con la salud integral, entienden que cuidar nuestra atención y nuestro bienestar emocional también forma parte del cuidado de la salud.

En ese sentido, la innovación tecnológica es una aliada para facilitar y mejorar el acceso a la atención, con herramientas que permiten resolver necesidades de manera más simple, ágil y accesible. Consultas médicas las 24 horas a través de Salud en Línea, sin necesidad de trasladarse ni esperar en una guardia; recetas digitales; autogestión desde la app SanCor Salud Up! y un canal conversacional para realizar distintas gestiones son algunas de las soluciones que buscan poner la tecnología al servicio de las personas.

Pero así como la innovación puede ayudarnos a simplificar aquello que necesitamos resolver, también es importante recuperar la posibilidad de elegir cuándo acelerar y cuándo detenernos. Porque encontrar nuestro propio ritmo, hacer lugar a las pausas y recuperar momentos de atención plena también son formas de cuidar nuestra salud y vivir mejor.

Sobre Grupo SanCor Salud

Somos SanCor Salud, uno de los principales Grupos Empresarios de Medicina Prepaga, líder en calidad de servicio. Desde nuestros inicios asumimos el compromiso de brindarle a la sociedad un servicio de salud diferencial que cuide a las familias argentinas en los momentos más importantes de su vida. Nuestros más de 200 puntos de atención en todo el país y la red de profesionales más grande, conformada por alrededor de 200.000 prestadores médico-asistenciales, hacen que más de 880.000 personas y más de 6.500 empresas clientes nos confíen lo más preciado: su salud y la de los suyos. Para estar cerca, seguimos creciendo y brindando soluciones a través de diversos productos y coberturas enfocados en proteger el bienestar integral de los diferentes segmentos de la población, individuos y empresas. Nuestros Planes de Salud contemplan desde amplias prestaciones esenciales hasta una Línea Exclusive, con servicios premium para los más exigentes y nuestra Línea Empresa enfocada en el segmento corporativo.