La investigación conducida por el fiscal Alejandro Maldonado determinó un sostenido patrón de violencia y coacción perpetrado por el imputado. En el caso de su primera nieta, las agresiones comenzaron en 2020 —cuando la víctima tenía apenas 8 años— y se extendieron de forma sistemática hasta comienzos de 2026.
Para garantizar la impunidad de sus actos y evitar que los hechos salieran a la luz, el agresor apelaba al uso recurrente de amenazas directas con hacerle daño a sus padres y hermanos.
Una mecánica similar padeció su segunda nieta entre 2024 y 2026, mientras contaba con entre 9 y 11 años de edad. Los ataques se concretaban cuando la menor quedaba bajo su cuidado, tanto en su vivienda particular como en su ámbito de trabajo.
La tercera víctima, una niña vecina del sector, comenzó a ser agredida durante el receso estival de 2021 a sus 8 años, registrándose episodios de extrema violencia en mayo de 2022, donde el sujeto la aislaba de su entorno para vulnerarla bajo severas intimidaciones.
El fallo fue homologado por la jueza penal Margarita Nallar bajo la figura del juicio abreviado, tras el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía, la Defensa Auxiliar y la Defensoría de Niños, Niñas, Adolescentes e Incapaces.
La magistrada ordenó la extracción de perfiles genéticos del condenado una vez firme la sentencia y el inmediato acompañamiento integral a las víctimas.