Vendedores ambulantes: asfixiados por la inseguridad y la crisis económica
- Un relevamiento en la capital jujeña arrojó que varios vendedores ambulantes sufrieron hechos de delincuencia.
- También creció de forma exorbitante el trabajo informal.
- Los trabajadores de la calle señalaron que los afectan severamente las bajas ventas.
Más presencia policial durante todo el día, puestos más seguros, controles de vendedores ambulantes, sobre todo de quienes utilizan dicho espacio para el consumo de alcohol y están vinculados a robos, fueron los ejes principales de los reclamos de trabajadores de la capital jujeña a las autoridades.
El pedido lo dieron a conocer durante un recorrido que realizó recientemente JujuyalMomento en Avenida El Éxodo, en la bajada del barrio Mariano Moreno, sobre Avenida Horacio Guzmán y en calle Dorrego, zonas donde se ubican a diario estos trabajadores.
Además de conocer cómo los afecta la inestabilidad económica, también se pudo constatar el creciente fenómeno del trabajo informal. Si bien muchos de ellos llevan más de 20 años ganándose el dinero en la calle; además existe un importante número de jóvenes y adultos que, empujados por la necesidad y la falta de trabajo genuino en la provincia, optaron por vender comida, indumentaria, alfajores o cadenitas, entre otros productos.
Un lamentable caso es el de Argentino Ramos, un vendedor que se ubica sobre avenida Horacio Guzmán y que el último viernes sufrió el robo de sus pertenencias en el puesto nº 13.
Agregó que no es el único al que le han ultrajado sus pertenencias, ya que anteriormente otros puesteros fueron víctimas de maleantes que aprovechan ingresar a los puestos cuando los vendedores retornan a sus casas.
A menos de un metro se encuentra el local de Ricardo Pniatowsky quien desde hace seis meses empezó a vender en el mismo espacio artículos del hogar y herramientas.
Para Eusebia Rosales vender en la calle es “jodido”, lo describe de esa manera ya que para ganarse el día debe afrontar jornadas de frío y calor. La vendedora que se ubica en cercanías del ascensor urbano expresó: “No tengo trabajo y lo único que puedo hacer es vender en la calle productos andinos. Con las bajas ventas no puedo pagar el piso donde vendo, impuestos en Afip y el alquiler para guardar mis productos”.
También acotó que los productos que ofrece a diario suben su precio y que hay jornadas en que no llega a vender absolutamente nada.
Ariel Paredes, desde hace cinco años se dedica a la venta ambulante de artículos como máquina de afeitar, desodorante, perfumes, talco, etc. El día a día para él es muy complicado. Apuntó que frente al difícil escenario económico, el cliente prefiere gastar en alimentos. “Desde el mediodía se puede vender algo, durante la mañana no sale nada”, recalcó.
Por su parte, Darío Llanos, se dedica a la venta de tortillas caseras sobre avenida El Éxodo. Relató que la crítica situación económica y la falta de empleo genuino lo empujaron a ganarse la vida de esa manera. Inicia su día a las 9 de la mañana para prepararlas y luego se dirige hasta Purmamarca.
Seguidamente retorna a la capital jujeña para ofrecer sus exquisitos productos.