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Le decían que su hija no iba a vivir y sucedió un milagro

La historia de Mónica y Zahira es el ejemplo del más grande amor que puede sentir una madre por una hija. Zahira nació a poco de cumplir cinco meses de gestación con 900 gramos, los médicos no tenían esperanza de que sobreviva  pero contra todo pronóstico lo logró.

Hoy vamos a conocer la historia de Zahira y de su mamá Mónica. Zahira es un angelito con parálisis cerebral y su madre, una gran mujer que lucha incansablemente por mejorar su calidad de vida. Su gran objetivo, conseguir una silla postural que reemplace el coche que utiliza.

La parálisis cerebral es un grupo de trastornos que afecta la capacidad de una persona para moverse, mantener el equilibrio y la postura. Los trastornos aparecen durante los primeros años de vida, y por lo general, no empeoran con el tiempo.

Las personas con parálisis cerebral si bien pueden tener dificultades motrices, no las tienen para soñar y para vivir.

Mónica contó a Canal 2 que el problema de Zahira se produjo a causa de que nació prematura, pesaba 900 grs. y recién estaba entrando a los cinco meses de gestación.

"Los médicos me decían que no tenía probabilidades de vida. Al nacer hizo un preinfarto, fue derivada de urgencia a terapia intensiva, tuvo aparatos, no funcionaban sus riñones. Le dieron horas de vida porque estaba muy grave".

De manera casi inexplicable sucedió el milagro. Zahira se aferró a la vida y a su madre, yendo contra el pronóstico que le daban los médicos.

"Zaira es mi razón de vivir. Ella de ser tan chiquita, luchar por la vida, ella le da motivo a mi vida", dice Mónica.

Los bebés prematuros tienen un riesgo ligeramente más alto de padecer parálisis cerebral. Aunque también puede ocurrir también durante la infancia temprana como resultado de diversas afecciones que incluyen: sangrado en el cerebro, infecciones cerebrales (encefalitis, meningitis, infecciones por herpes simple), traumatismo craneal, infecciones en la madre durante el embarazo (rubéola), ictericia grave. En algunos casos, la causa de la parálisis cerebral nunca se determina.

Mónica demostró que en la vida se puede contra todo, que cuando uno quiere puede hacer hasta lo imposible para ayudar a su hijo a salir adelante.

A falta de fondos para comprar una silla postural, ella adaptó un coche de bebé para que le sea más fácil el traslado de Zahira, tanto al médico como a su tratamiento de equinoterapia, algo que asegura, le hizo tener grandes progresos.

Sin embargo para mejorar su día a día requería de la silla postural y el pedido lo hizo a través del programa Vagabundo. Afortunadamente alguien lo vio y la donación se pudo concretar a través de una gestión entre María Reinaga, la Lic. Figueroa y Pablo Giachino, presidente del ISJ.

Final feliz para una madre y una hija que se merecen lo mejor después de haber luchado tanto.