La trampa de Tecchi para perpetuarse en el cargo
Con una muñeca política aceitada, el actual rector y ex ministro de educación del kirchnerismo en la provincia utilizó el legítimo pedido de la comunidad universitaria de cambiar el complejo sistema electoral, pero lo acomodó a su medida.
Actualmente, la forma de elegir autoridades en la universidad es indirecta. Jujuy cuenta con cuatro facultades: Humanidades, Ingeniería, Ciencias Agrarias y Ciencias Económicas.
En cada una de ellas hay órganos denominados claustros, en donde se reparte la representación: el claustro docente, el estudiantil, el de egresados y el del personal no docente.
La comunidad universitaria elige en elecciones libres a los integrantes de cada claustro. Son los que se conocen como consejeros académicos.
Posteriormente son ellos, los consejeros académicos, quienes eligen a los integrantes de otro órgano denominado Consejo Superior, y a su vez todos los consejeros juntos eligen a los decanos de cada facultad y finalmente al rector.
La reforma que impulsa Tecchi apunta a la eliminación de los claustros, para que la comunidad universitaria elija en forma directa y sin intermediación a sus autoridades.
Ese objetivo reúne consensos y hay acuerdo para avanzar hacia él. El problema está en la letra chica.
El actual rector, junto a los consejeros que lo acompañan, avanzaron en la reforma y establecieron una extraña fórmula en la que le asignan un valor al voto según quien lo emita. Se denomina voto ponderado.
Así, todos los votos juntos de los docentes valen más que todos los votos de los estudiantes. De igual manera, los votos de los egresados y los del personal no docente también tienen un valor menor.
De esta forma, quien gane la elección en el padrón docente se lleva un 50% de la elección, el ganador en el padrón de estudiantes, un 33%, en el de egresados un 11%, y el de no docentes un 5%.
Si bien el mecanismo de voto ponderado está previsto en las leyes que rigen a educación superior, la trampa que introduce el actual gobierno de la universidad, según sus detractores, es que habilita el voto de los docentes interinos, aquellos que no ingresaron por concurso de antecedentes y oposición, sino por cercanía con las autoridades.
La oposición sostiene que se trata de un voto cautivo, que claramente responderá a quienes les posibilitaron la fuente laboral y es suficiente para torcer la elección.
Además, la compleja fórmula asigna un porcentaje de representación en el Consejo Superior para las facultades que tienen mayor cantidad de alumnos. Allí claramente sobresale la facultad de humanidades, cuyo decano, Ricardo Slatbutsky, es parte del círculo íntimo del actual rector Rodolfo Tecchi.
Por si fuera poco, todas estas modificaciones se llevaron adelante cuando existe en el medio una presentación judicial realizada por la secretaría de políticas universitarias, dependiente del ministerio de educación de la nación.
Este organismo nacional objetó el nuevo sistema por su rara combinación, en una fórmula que parece hecha a medida del actual rector.
Pese a que esta discusión todavía está pendiente en la justicia, el Consejo Superior, con mayoría adicta al rector Tecchi, aprobó en la tarde de ayer la reforma del régimen electoral.
Así, el ex ministro de educación del kirchnerismo en Jujuy, tiene el camino allanado para seguir siendo el rector el tiempo que lo desee.