San Antonio, paraíso natural y gastronómico
El hermoso y antiguo pueblo de la región de Los Valles ofrece una alternativa diferente para quienes gustan de un turismo alejado de las grandes ciudades, las luces y los ruidos.
Días pasados se realizó, organizado por la Dirección de Turismo de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, un recorrido por las poblaciones intermedias entre esta ciudad y Salta por el Camino de Cornisa, con la premisa de mostrar a la prensa el trabajo que vienen haciendo pequeños emprendedores turísticos de la región.
Este circuito intercomunal entre Jujuy y Salta, surge en el marco del trabajo que vienen desarrollando las ciudades capitales del norte argentino: San Salvador de Jujuy, Salta, San Miguel de Tucumán, San Fernando del Valle de Catamarca, Santiago del Estero y La Rioja.
De ese trabajo de acción asociativa que busca fomentar la integración entre el sector público y el privado, crear productos turísticos innovadores y corredores turísticos temáticos, entre otros tópicos, nació la idea de dar vida al Circuito Intercomunal “6 ciudades, 6 experiencias, 1 camino”.
La localidad que da inicio a ese recorrido es San Antonio, hermoso poblado ubicado a 37 kilómetros de San Salvador de Jujuy y que cuenta con alrededor de tres mil habitantes.
San Antonio es un pueblo colonial, lo que se puede apreciar en la arquitectura de las viviendas, especialmente alrededor de la plaza. La Secretaría de Turismo, según relató su titular Darío Zambrano a la prensa, va a iniciar prontamente un trabajo para la recuperación de las fachadas, ya que por su particular arquitectura, se convierte en un centro de interpretación histórica y cultural.
Sus orígenes se pierden en el tiempo pero los primeros datos de que se dispone, ubican un caserío a orillas del Río Perico en el año 1627, en el que se encontraba una capilla, surgido al costado del antiguo Camino Real.
Zambrano explicó que el poblado originalmente estaba asentado donde hoy se encuentra la capilla “La Cabaña”, pero a causa de las inundaciones de los ríos en época estival, se trasladó hasta su localización actual.
En su centro se destaca la plaza, construida sobre un antiguo cementerio, y la iglesia “La Purísima”, guarda celosamente un Cristo articulado de la Escuela Cuzqueña. Uno de los dos de esas características que hay en el norte argentino.
Por la diferencia de altura de la región, hay una gran diversidad de paisajes, lo que además ofrece numerosas alternativas al turista. “Venimos trabajando mucho con el turismo rural, porque entendemos que la gente, sobre todo la que vive en zonas rurales, está preparada en infraestructura por el trabajo que vienen desarrollando desde años”, dijo el director de Turismo a los periodistas que realizaron la excursión.
San Antonio ofrece a los visitantes la posibilidad de hacer turismo aventura, trekking, ecoturismo, avistaje y en el pueblo se hacen visitas a los pequeños emprendedores. También se les da a los estudiantes la posibilidad de hacer “turismo educativo – rural”, visitando distintos establecimientos como tambos. Allí los niños tienen la posibilidad de alimentar a los animales, ordeñarlos, presenciar la elaboración de quesos, etcétera.
Fábricas de quesillo, una talabartería especializada en cintos de cuero que se envían a distintos puntos del país, la pequeña bodega de Mario Nass o su casa de té que sirve desayunos campestres y picadas con productos de elaboración propia, completan la oferta para el turista que busca una alternativa diferente, con aires de campo y reminiscencias de los tiempos idos.
San Antonio es, en definitiva, el lugar ideal para disfrutar de una jornada distinta y, a no dudarlo, de sus quesillos, bollos caseros, dulces, licores, escabeches y el regionalísimo vino monterrico.

