Los niños esperan la llegada de los Reyes Magos
El Día de Reyes es la primera celebración tradicional cristiana del año. Para millones de niños una ocasión de ensueño y fantasía en la que esperan despertar rápido para descubrir sus regalos. Te invitamos a conocer un poco más sobre esta tradición.
Esta noche, antes de dormir, los niños dejarán sus zapatos, agua, pan y pasto, para recibir a los Reyes Magos que llegarán a sus casas en camellos. Los mismos que hace veinte siglos llevaron oro, incienso y mirra al recién nacido niño Jesús, el hijo de María y de José, el carpintero.
En la mayoría de los países de tradición cristiana, la llegada de los Reyes Magos señala el día en que se retiran los adornos navideños y se dan por terminadas las celebraciones iniciadas en la Navidad.
¿Quiénes eran estos míticos magos que hoy forman parte inseparable de la tradición cristiana? Según el evangelio de San Mateo, se trata de peregrinos orientales dotados de profundos conocimientos astronómicos que llegaron hasta Judea siguiendo una estrella guía con la intención de rendir homenaje a Jesús recién nacido.
Le trajeron oro, que es un regalo que se hace a los príncipes y reyes; incienso, una sustancia usada en los altares de varias religiones; y mirra, un compuesto que se utiliza para preparar los cadáveres que van a ser embalsamados.
Según las tradiciones orientales, los magos no eran apenas tres sino doce, pero acabaron por prevalecer los relatos occidentales en los que se habla de tres, posiblemente para corresponder mejor a los tres regalos traídos a Jesús.
Se cree que esta tradición debe haber surgido de los relatos sobre una casta de sacerdotes persas, seguidores del profeta Zoroastro, quienes eran llamados magos y que fueron desarrollando una religión que incluía elementos de gran prestigio en la antigüedad, como la astrología y la magia, por lo que eran reconocidos como hombres sabios, capaces de prever el futuro.
En tradiciones posteriores al Evangelio, los tres magos se convirtieron en otros tantos reyes de Oriente, pero la majestad no les hizo perder sus poderes mágicos, por lo que fueron llamados Reyes Magos desde los primeros años de la Edad Media.
La transformación en reyes puede haber ocurrido para cumplir la profecía que está estampada en Salmos 72,11: “Todos los reyes se postrarán ante Él”.
En el siglo XXI, en plena era del intenso estímulo al consumo, esta fecha se convirtió también en una oportunidad para el comercio, ya que funciona como una prolongación de la actividad navideña.

