El día a día de un lustrador de zapatos jujeño: "A veces junto $2.000 para sobrevivir"
Lustrar calzados es uno de los trabajos poco valorados y con una baja retribución económica. Para muchos es tal vez una labor sencilla y rutinaria, pero para otros, es una salida laboral y un sustento de vida. Conocé la historia de Germán Giménez, quien se dedica al oficio desde los 8 años de edad en la capital jujeña.
- Hay oficios antiguos que todavía persisten, uno de ellos es el de lustrador de calzados.
- El mismo es realizado a plena luz del día y no es del todo bien retribuido.
- Germán Giménez, es un jujeño que lo ejerce y contó su historia.
“Desde chico lustro botas porque mis padres no tenían para darme lo que yo quería. Hay días buenos en los que llego a juntar hasta $20.000 y días que sólo hago $2.000 o a veces nada, esto es para sobrevivir", confiesa Germán Giménez, un hombre adulto, sentado en una de las emblemáticas sillas de madera y cuero, en las afueras de un supermercado ubicado en la calle Alvear.
Mientras lustraba un par de zapatos de un transeúnte, el trabajador contó que de lunes a sábado se ubica en el mismo lugar, hace lo posible por hacer brillar los calzados de sus clientes "viejos" y los nuevos. En cuestión de minutos con la brocha, la crema para zapatos, el cepillo y un trapo que completa el lustre, este hombre le da un aspecto "único" y embellece los calzados.
"Tengo clientes que desde que yo era un niño vienen a verme, me ayudan mucho. Con el trabajo que yo hago, la gente siempre se va feliz", dijo.
Y es que lustrar los zapatos es uno de los trabajos poco valorados y con una baja retribución económica. Para muchos es tal vez una labor tan sencilla y rutinaria, pero para otros, es una salida laboral y un sustento de vida.
Al finalizar, Germán contó que frente a la compleja situación económica se vio en la obligación de buscar otro alternativa laboral, enseñando boxeo en Sociedad Obrera gracias a su colega Ramón Ruiz.