Antes de empezar a maquillar, debemos dejar la piel en un estado óptimo porque, a mejor lienzo, mejor acabado. Es la clave para estar perfectas y conseguir que el maquillaje nos dure más, sin importar lo milagrosos que sean los cosméticos que usemos a posteriori. Hidrata bien el cutis, en dos pasos, primero con un spray o bruma y, después, con unas gotas de aceite (independientemente del tipo de piel). Masajea con las manos durante 3 o 5 minutos, o bien emplea un rodillo, desde la frente hasta las clavículas. Por último, presiona a toquecitos y deja que se asiente.
Un look natural precisa de los utensilios adecuados para difuminar y extender bien el maquillaje. Los profesionales se dividen entre brochas o esponjas, pero la verdad es que puedes usar las dos para los diferentes pasos. Si no te manejas bien con la esponja, la elección de brochas será de pelo sintético, porque no desperdician tanto pigmento y dejan una buena cobertura sin necesidad de depositar grandes cantidades. Debes alternar dos tamaños, una más estrecha y esponjosa, y otra ancha, tupida pero con cerdas flexibles para fundir la base con la piel.
Base de maquillaje
Como hemos dicho, ligera e hidratante. La clave reside en no cubrir el rostro entero, sino emplearla solo donde necesitemos. Utiliza pequeñas cantidades en tus zonas problemáticas, depositándolas previamente en la cara y no sobre la brocha y, luego, difumina muy bien. Solemos pensar que una base debe cubrir las imperfecciones, pero para eso está el corrector, así que su función principal es unificar el tono, dar brillo y alisar la textura.
Corrector
Aplícalo antes que la base, en un tono melocotón claro, sobre las ojeras, rojeces y manchitas, con puntitos muy pequeños que después extenderemos. Al contrario de lo que se suele pensar, la tonalidad debe ir acorde a la de tu piel para anular la oscuridad. Si queremos iluminar el contorno de los ojos, combinaremos el salmón en el contorno y un toquecito de un color más blanquecino, en la parte interior cerca del lagrimal y en la que roza con la sien.
Polvos
Deben ser ligeros, minerales y traslúcidos, en la medida de lo posible, así como que tengan una fórmula satinada que no matifique en exceso pero que ayude a sellar y a que el maquillaje aguante. De nuevo, lo usamos con una brocha pequeña en áreas específicas para suavizar textura y rellenar arruga o poros. Otro 'tip' de experto es usar la esponja humedecida para depositarlos.
Mate vs Satinado
Hay que jugar con luces y sobras para crear dimensión y volumen, que aseguran un aspecto juvenil y saludable. Los productos radiantes efecto rocío, deberán ser la base, el corrector (para iluminar el ojo) y el colorete. Los mate, el bronceador, el corrector (para cubrir imperfecciones) y el contorno. Pero con matificantes no queremos decir en polvo, las fórmulas en crema también tienen este acabado y se ven más naturales.