Embarazo adolescente en primera persona
Vamos a hablar sobre una temática recurrente y que crece con el pasar de los años.
Me adentro en una vorágine de emociones, sé que muchos de lo que estén leyendo este informe son hijos de padres grandes y no entienden qué es el embarazo adolescente, pero más del 60% de los consultados, por este cronista, son hijos de padres menores de 19 años.
El camino es largo, no sé con que me voy a encontrar. Haciendo varias llamadas descubrí a "Mamá Canguro", un sector del Espacio Joven ubicado en Barrio Malvinas que se dedica a contener antes, durante y después a jóvenes embarazadas.
Ellas van a hablar conmigo, me van a contar como lograron superar uno de los mayores retos de su vida: convertirse en mamás.
Llego, las saludo. Son jovencitas iguales a todas las demás, están cociendo baberos, una de las especialidades que se les enseña en el centro joven. Parecen entusiasmadas y aunque sé que son muy valientes reconozco que las cámaras parecen intimidarlas.
Me siento junto a ellas, mate va mate viene. Pronto comienzan a contarme sus historias.
Noe es la primera, está de 8 meses, será mamá pronto y recién ahora comienza a entender lo que ello implica. Fue la historia más conmovedora que escuché en los últimos años.
Durante su relato pone énfasis en una noche de fiesta que terminó de manera inesperada. Le cuesta hablar de ello porque el día siguiente estuvo plagado de dudas que aún hoy persisten.
La confirmación por parte de su médico la introdujo en un nuevo mundo del que poco sabía, estaba embarazada y su vida por cambiar abruptamente.
La niñez y su nuevo rol de madre se la disputaban. Sin embargo, un posterior contacto con chicas en su misma condición cambió su mirada y le dio las fuerzas que necesitaba para encarar este nuevo reto.
Esta joven me da una lección de vida: no rendirse.
La veo aún con el acné adolescente. Lleva en sus manos las cicatrices de esos pinchazos cuando uno comienza a aprender a cocer y a sus espaldas una noche que marcó su vida para siempre.
A pesar de sus cortos años decidió salir adelante y ahora es compañera de Sara otra joven fuerte, decidida y dispuesta a hacerse notar. Al contrario de Noe, ella sabe bien lo que quiere y su carácter la ha llevado a convertirse en una referente en el Espacio Joven y en Unicef.
Juntas se hacen miradas cómplices, cada una entiende perfectamente el relato de la otra. Atravesaron situaciones similares, van al mismo colegio y ambas tuvieron que pelear por sus derechos y contra una sociedad educativa que, en ciertos casos, optaba por mirar a otro lado.
Observan la hora, los minutos pasan. A diferencia de otras adolecentes no se apuran por ir a estudiar o hacer la tarea; Sara tiene que ir a buscar a su bebé a la guardería a las 12:00, ella es mamá soltera. En el caso de Noe también el tiempo es oro, tiene que ir al colegio donde recibirá algo de comida para mantener fuerte al pequeño que lleva en su panza.
Roció se suma al grupo, ella, aunque ahora es mayor, tenía 18 años cuando fue mamá de la hermosa pequeña con dos chuletas que trae entre los brazos. Se llama Brisa y ha robado el corazón de todos los que estábamos de visita.
A la hora de dar testimonio, la cuestión se dificulta para esta joven mamá. Sus peleas constantes con el papá de la bebé hacen que le cueste contar lo que vive día a día pero para que se imaginen: su embarazo fue buscado, deseado y luego de que ella abandonó voluntariamente la escuela.
Hoy es ama de casa: continúa con su relación, limpia, cocina y se ocupa de su bebé.
Las escucho y me pregunto todo el tiempo que hubiera pasado si... nunca lo sabré, nunca llegaré a comprender como sería la vida de estas jóvenes niñas si las decisiones hubieran sido otras, si la información hubiera llegado a tiempo como así también las políticas públicas.
Quizás a esa edad no somos conscientes de que algunos caminos se construyen en una sola dirección y que no se puede volver sobre nuestros pasos. Creemos que somos invencibles y que podemos llevarnos el mundo por delante, pero la vida nos hace entrar en razón de golpe, sin anestesia.
Voy a dejar que conozcan estas historias pero antes de culminar quiero decirte a vos que sí estás transcurriendo un embarazo o ya sos mamá adolecente: no estás sola y podes salir adelante. Tarde o temprano todo lo que parece malo se vuelve luz.