Jujuy | temporal de lluvia

La provincia inundada por el cortoplacismo

Las fuertes tormentas que azotaron a diversos puntos de la provincia ponen en evidencia la carencia de obra pública en Jujuy y la debilidad de los diferentes gobiernos para gestionar.

Las mismas lluvias y los mismos problemas se suceden sin solución de continuidad.

La naturaleza sigue su curso. Pero los efectos que pueden causar las fuertes lluvias serían menores si las obras se ejecutaran en pos de disminuirlos. Esta es una de las funciones de los gobiernos.

Una vez más vemos como la agenda electoral se antepone a la agenda de las personas, las obras que no se ven, las que están bajo tierra, pero que son las que evitan las inundaciones y la anegación de las calles son las que faltan, las que no se hacen y las que no están en la agenda de la administración provincial.

Generaciones de familias siguen viviendo la misma situación: inundaciones, falta de canalización en zonas urbanas, incluso el riesgo latente de un accidente por vivir en lugares que durante décadas muestran la misma postal.

Puentes que se caen por la falta de mantenimiento, calles sin pavimentar que aún conservan el barro de años de desidia, barrios sin cordón cuneta, escuelas que se inundan y basura estancada. Son imágenes que se replican en el interior y en barrios de la capital.

Cuando hay obras, éstas se deben mantener y supervisar. La falta de previsibilidad también es una forma de desidia.

Hace dos años, un alud provocó la muerte de dos personas y más de mil evacuados en las localidades de Volcán, Bárcena y Tumbaya, sepultando a parte del pueblo del Volcán bajo casi 10 metros de lodo y rocas.

En Tilcara, crecieron arroyos en las inmediaciones al pueblo y desbordaron hacia la zona urbana ocasionando serios inconvenientes en las calles y viviendas.

El hospital Guillermo Paterson de la localidad de San Pedro anoche se vio colapsado por el ingreso de agua a las instalaciones y debió inhabilitar los quirófanos. Esto da cuenta de que hay cosas que aún funcionan con el método “lo atamos con alambre”, porque no es la primera vez que sucede.

La pregunta es, ¿se podrían haber evitado estos daños si las autoridades hubieran gestionado obras?

Los vecinos de Alto Comedero en cada tormenta viven una cruda “aventura” para lograr sacar el agua que ingresa a sus viviendas. Zonas de paso nivel que se inundan convirtiéndose en intransitables, son imágenes que se repiten sistemáticamente.

Ni siquiera en la verborragica incontinencia anuncialista de la gestión Morales están estas obras fundamentales, frente a los micrófonos aparecen mega hoteles, caravanas de aerolíneas que algún día aterrizarán en suelo jujeño, interminables colas de camiones que algún día capaz lleguen al Parque Industrial, también nos cuentan que el mundo entero se disputa la prometida zona franca y así un sinfín de promesas que esperan su concreción al mismo tiempo que la alineación planetaria.

Las obras que perduran son aquellas que no solo la ingeniería moderna hace que supere al tiempo, sino también son aquellas las que hacen que permanezcan vivas en la memoria colectiva, aquellas que sean capaces de cambiarle la calidad de vida a las personas.

La admiración provincial en algún momento tendrá en darse cuenta que el clientelismo es cada vez más efímero, antes duraba hasta la próxima elección, pero en la era digital y global el clientelismo perdura el mismo tiempo que demora una persona en presionar la pantalla de su teléfono móvil.

El cortoplacismo es nuestra peor condena y nuestros carceleros tienen la llave en el bolsillo, está en ellos usarla o no.