- El taekwondo vuelve a los Juegos Olímpicos con Lucas Guzmán, el clasificado 142º para Tokio 2020.
- El deportista derrotó en el Preolímpico de Taekwondo en Costa Rica al ecuatoriano Adrián Miranda y así logró su boleto a Japón.
- El taekwondo nacional vuelve al plano olímpico después de ocho años de ausencia.
Lucas Guzmán, un campeón y ejemplo de superación fuera y dentro del tatami
La joven promesa del taekwondo WT, Lucas Guzmán, pasó por Mesa Deportiva y contó cómo se prepara para Tokio 2021. El único argentino clasificado, brinda detalles de sus entrenamientos, como logró la clasificación, la muerte de su madre que lo marcó en su trayectoria y el apego a Dios que lo guía en cada paso. Es considerado como el heredero de Crismanich.
Lucas Guzmán ganó una medalla en el Campeonato Mundial de Taekwondo de 2019 y tres medallas en el Campeonato Panamericano de Taekwondo entre los años 2014 y 2018. En los Juegos Panamericanos consiguió dos medallas en Toronto 2015 y Lima 2019. Recientemente, viene de conseguir la clasificación a Tokio 2021, en el preolímpico de Costa Rica.
En diálogo con nuestro medio, contó cómo se prepara: “Estamos entrenando en casa, tengo un gimnasio, con mi entrenador nos empezamos a plantear los pequeños objetivos, eso fue haciendo mí día a día. Ganarle siempre al entrenamiento, ese es el sistema que estamos desarrollando, tratando de dar lo mejor que podemos y estudiando también”.
Destacó el acompañamiento de su familia: “Esta pandemia me ayudó a organizarme y aprender, sobre todas las cosas fue muy importante estar con mi familia. Ellos me ayudaron a alcanzar mis logros durante toda mi trayectoria deportiva y me siento un privilegiado por este tiempo que estoy pasando, cuando hay una crisis hay oportunidades”.
¿Cómo fue su clasificación a Tokio 2021 luego de ganar el preolímpico en Costa Rica?
Poco a poco se fue preparando para esta clasificación: “Hicimos campamentos en México, los fines de semana topábamos con otras escuelas, así fuimos avanzando. Tramitamos un pasaje para que me acompañe un amigo como sparring, eso fue clave para la clasificación, encajamos bien, hicimos un gran equipo”.
Fueron siete años de sacrificio buscando la clasificación: “Fue un evento muy difícil para mí, por todo lo que venía acarreando, después de la clasificación frustrada a Rio de Janeiro. Tratamos de enfocarnos bien en el objetivo, de lo que teníamos que hacer en el combate, seguir avanzando hasta llegar a la final”.
Ganó por muchos puntos, pero no quedó conforme: “Me quedé con algo adentro, sabía que no había dado el 100%. Me llevó unos días poder creerlo y sentirme olímpico, cuando me di cuenta me sentí muy feliz, son muchos años que lo vengo intentando”.
Hizo mención a Sebastián Crismanich: “Mi caso es totalmente diferente al de Crismanich, cada uno tiene sus cualidades y habilidades, tenemos muchas similitudes, lo admiro pero cada uno crea su propia historia. No tengo la carga o la ansiedad de querer repetir lo mismo, trato de dar mi mejor esfuerzo, es un gran desafío y voy a estar preparado al 100%”.
El antes y el después de su carrera: “Hace casi dos años empecé a tomar pequeñas decisiones que me llevaron a este presente, cambie muchos hábitos, tenía una vida desordenada y empecé a acomodarme, a confiar más en Dios. Cuando decidí cambiar mi vida, surgió el diagnostico de mi mamá, estaba muy enferma, fue algo muy duro”.
Su mamá y Dios le dan fuerza para seguir y superarse día a día: “Un día tuve que viajar a competir para buscar la clasificación al Panamericano, mi mamá estaba muy mal, no sabía qué hacer, tenía ganas de quedarme, pero ella me alentó para que vaya, me quede con esa última imagen”.
Lucas Guzmán, además de ser un excelente deportista es un muy buena persona, creyente, solidaria y muy carismático. Es considerado por el mundo del taekwondo como el heredero de Sebastián Crismanich.
“Ganemos o perdamos, la gloria es de Dios siempre”, es una de las frases que lo identifican.
¡¡¡LUCAS LEANDRO GUZMÁN, UN CAMPÉON DE LA VIDA!!!

