"Suecia nunca vio algo así": crecen las pandillas en uno de los países "más seguros del mundo"
Es un fenómeno que se intensificó en la última década en las periferias de las principales ciudades. El gobierno quiere bajar la edad de imputabilidad de 15 a 13 años.
Suecia le oculta al mundo un oscuro secreto. Tradicional foco de paz social y estabilidad política y económica, el país está siendo atacado por un fenómeno creciente de violencia vinculada a la guerra de pandillas.
No es algo nuevo. Esta “guerra”, que desde el gobierno atribuyen a la inmigración y al fracaso de las políticas de “integración”, lleva más de una década. Sicariato, coches bomba y niños-soldado son el brutal combo sacado de cualquier manual de combate de las bandas más peligrosas de América Latina o de los suburbios de las grandes urbes estadounidenses.
Pero la escenografía es distinta. El escenario aquí son las periferias de las ciudades más ricas y estables de Europa. Son barrios “vulnerables” donde la migración echó sus raíces, pero que están muy lejos de las carencias estructurales que se viven, por ejemplo, en la Argentina.
Es Suecia, uno de los países de la idílica Escandinavia.
“La violencia pandillera se intensificó hace unos 10 años en nuestros suburbios pobres y vulnerables y ahora es un problema nacional, con pandillas que utilizan violencia brutal y mortal y niños soldado para matar a sus rivales”, afirmó el periodista y escritor sueco Diamant Salihu, autor del libro “Cuando nadie escucha” sobre el fenómeno de las pandillas en Suecia.
“Suecia nunca vio algo así”
Se hace muy difícil sopesar el significado real del término “violencia” para una sociedad como la sueca, acostumbrada a una sólida estabilidad social y alejada de los barrios más postergados e inseguros del “mundo latinoamericano”.
La violencia se palpa más que nada en grandes ciudades, como Estocolmo, Gotemburgo, Malmö y Uppsala, aunque se ha extendido a localidades más chicas. En 2022, la tasa de homicidios con armas de fuego fue alrededor de 30 veces superior a la de Londres, según The Guardian. Suecia quedó entre los tres países europeos con mayor número de víctimas de este tipo.
Incluso, en septiembre de 2023, el primer ministro, Ulf Kristersson, llegó a convocar al jefe del Ejército para discutir cómo ayudar a la policía en el combate a las pandillas. “Suecia nunca vio algo así. Ningún otro país de Europa está viendo algo así”, dijo entonces el premier en un discurso televisado a la nación.
La policía sospecha que hay dos pandillas principales que se disputan el control del negocio del narcotráfico. Por un lado, una banda dirigida por un ciudadano sueco-turco que vive en Turquía, y otra liderada por su antiguo lugarteniente.
Las armas de esta mesa de guerra sueca asustan. Hay asesinatos selectivos, coches bomba, atentados a casas particulares con explosivos caseros y violencia extrema que golpea a civiles “inocentes” que tienen la mala suerte de caminar por el lado equivocado de la calle.
“La situación es grave, pero vemos menos asesinatos que en el año extremo de 2022, cuando tuvimos 62 homicidios relacionados con pandillas”, dijo Salihu.
Es un número bajo para los estándares argentinos. La tasa de asesinatos cada 100.000 habitantes fue de 1,5 en Suecia en 2023. La Argentina tuvo 3,8 el año pasado. Pero hay matices que hacen crecer la preocupación. Por ejemplo, en el mismo período aumentaron los atentados con explosivos. Hubo 149 ese año.
“Para Suecia, con 10 millones de habitantes, la situación es seria. Nuestros vecinos Noruega, Finlandia y Dinamarca sufrieron 10 asesinatos relacionados con pandillas ese mismo año”, añadió Salihu.