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Sin barbijo ni aislamiento, cómo hace Suecia para evitar los contagios

El país nórdico estuvo durante toda la pandemia "en el ojo de la tormenta" por sus medidas contrarias a las implementadas en todo el mundo. Ahora que los casos de coronavirus vuelven a subir en gran parte del viejo continente, registra una de las cifras más bajas con sólo 14 pacientes infectados en cuidados intensivos.
  • Coronavirus: Otra vez el modelo de Suecia en la mirada de todos.
  • Cuando la mayor parte de Europa confinó a su población cerrando escuelas, restaurantes, gimnasios e incluso fronteras, los suecos siguieron disfrutando de muchas libertades.
  • El país tiene 88.237 contagios y 5.864 muertos.

Un tren se detiene en la estación de metro de Odenplan en el centro de Estocolmo, donde los pasajeros sin mascarillas suben o bajan antes de acomodarse para mirar sus celulares.

Ya sean trenes o tranvías, supermercados o centros comerciales -lugares donde las mascarillas son habituales en buena parte del mundo- los suecos viven su vida sin ellas.

Cuando la mayor parte de Europa confinó a su población al inicio de la pandemia cerrando escuelas, restaurantes, gimnasios e incluso fronteras, los suecos siguieron disfrutando de muchas libertades.

La estrategia relativamente discreta llamó la atención del mundo. Pero también coincidió con una tasa de muertos per capita mucho mayor que la de otros países nórdicos.

Ahora que los contagios vuelven a subir en buena parte de Europa, el país de 10 millones de habitantes registra una de las cifras más bajas de nuevos casos de coronavirus, y solo tiene 14 pacientes infectados con el virus en cuidados intensivos.

Sin embargo, que la estrategia de Suecia sea un éxito es algo que aún no está claro.

Sus autoridades sanitarias, y en particular el epidemiólogo jefe Anders Tegnell, siguen repitiendo una frase ya familiar: es demasiado pronto para decirlo, y todos los países están en fases distintas de la pandemia.

Eso no impidió a una funcionaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decir que el continente debería aprender algunas lecciones de Suecia que podrían ayudar a combatir el virus en otros lugares.

Ahora, mientras crece la segunda oleada de infecciones en el continente, está de moda elogiar a Suecia. Reporteros franceses, británicos y de otros lugares viajan a Estocolmo para preguntar por su éxito.

La mayoría de los cambios incluía acciones voluntarias de los ciudadanos, más que normas impuestas por el gobierno.

Esa confianza depositada en la población para que asumiera responsabilidad personal en la pandemia contrastaba con la mayoría de países, que utilizaron medidas coercitivas como multas para forzar el cumplimiento.