Tres filicidios en dos meses ¿Jujuy en emergencia social?
Sólo dos años y un destino trágico. El infortunio esta vez le tocó a una pequeña de Calilegua, cuyo nombre no viene al caso. Su padre, un joven con antecedentes violentos y adicciones a las drogas, sería el autor del filicidio. Su hermano, de cuatro años, el único testigo.
El cuadro vuelve a impactar a la sociedad jujeña, que no puede comprender como un ser humano es capaz de cometer semejante atrocidad. Sin embargo, lo que más llama la atención es la repetición de los sucesos.
El 20 de marzo ocurrió en Palpalá. Una madre le quitó a golpes la vida a su hijo de tres años.
El 28 de febrero, un padre denunciado por violencia de género, se ahorcó junto con su hijo en el puente Senador Pérez, en San Salvador de Jujuy.
En 2017, la localidad de Huacalera, en la quebrada, fue testigo de un hecho similar. Una mujer, embarazada, sofocó hasta matar a sus dos hijos, uno de sólo meses, y el otro de cinco años.
Nuevamente el contexto era parecido. Una vivienda de adobe sin puertas ni ventanas. Un padre alcohólico.
La inusitada repetición de los hechos obliga al estado a estudiar el fenómeno en forma integral.
Las tragedias de las que fueron víctimas estas criaturas parecen la consecuencia de procesos donde las personas viven y se desarrollan en contextos indignos, plenos de situaciones violentas y carentes de acceso a los bienes y servicios más básicos.
La muerte de la menor en Calilegua se dio, paradójicamente, en el día mundial contra el maltrato infantil.
Mientras la tragedia se gestaba, una actividad casi ingenua de entrega de folletos se llevaba adelante en plaza Belgrano.
Los graves politraumatismos en el cráneo hicieron que la niña llegara cerca del mediodía del martes 24 de abril a tres hospitales distintos sin posibilidades de vida.
Como se dijo, el único acusado es el padre. El testimonio de su cuñada es el que lo complica: la mujer habría llegado a la escena del crimen, la casa donde ambos vivían, y se encontró con la criatura en estado calamitoso, junto al padre enajenado sin saber bien qué hacer.
La familia, además, señala los antecedentes violentos del individuo.
Horas después del episodio, la policía tomó intervención y fue a buscar al supuesto asesino a la casa de su madre, donde se habría refugiado. Tras varias horas pudieron apresarlo y ponerlo a disposición de la justicia.
La fiscal de investigación penal Silvia Faral interviene en el caso, quien caratuló el hecho como homicidio con alevosía.