Identidad y derechos, en lengua originaria
Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS)- No
había lugar para ellos. La consigna “civilización o barbarie”,
impulsada desde fines del siglo XIX, los expulsaba de la nueva sociedad
moderna que se empezaba a construir. Así, los pueblos originarios
pasaron a ser un estorbo, una prueba del atraso que debía ser eliminado,
erradicado y desaparecido.
A las masacres y la apropiación de
tierras durante la llamada Campaña del Desierto se sumaron luego las
voces de la escuela y los medios de comunicación, que contribuyeron con
estereotipos negativos sobre la figura de los pueblos indígenas o a su
invisibilización. Pero el presente parece mostrar un cambio de
tendencia.
“Hay un proceso de reemergencia de las
identidades, de las organizaciones, de la voz indígena y de la
visualización de sus prácticas en Argentina y en el continente entero”,
asegura Félix Acuto, doctor en Antropología e investigador adjunto del
CONICET. Junto a su equipo, estudia las formas en que los pueblos
originarios construyen su identidad y reivindican sus costumbres y su
historia.
Este resurgimiento de la identidad indígena, explica el académico, puede encontrar su génesis en la existencia de derechos. “Hay
un reconocimiento en las constituciones, en la firma de tratados
internacionales. Es decir, ahora tienen herramientas para pelear”,
explica el académico, quien se doctoró en la Universidad del Estado de
Nueva York y es docente de la Universidad Nacional de La Matanza.
Cuando la tierra llama
Los pueblos originarios, explica Acuto, consideran que las identidades
no son modificables o de construcción. “Según ellos, hay una cuestión
esencial de identidad indígena: si uno es descendiente de los pueblos originarios, en algún momento, va a sentir el llamado de la Tierra. Es algo que tiene que ver con el ser y con una subjetividad ligada a la tierra y al mundo”, detalla.
Uno de los principales problemas que enfrentan las comunidades
originarias son las visiones estereotipadas. “Mucha gente -alerta el
académico- sigue pensando que los indígenas no existen más, que
existieron pero hace 150 años. No es que desaparecieron y vuelven de la
nada, sino que vuelven por la existencia de nuevos derechos y porque hay
una base cultural que sobrevivió”.
El antropólogo explica también que, si
bien a nivel discursivo y en la esfera pública hubo tal vez un
retraimiento de las comunidades originarias, “a nivel privado se
mantuvieron estas prácticas culturales. Es decir, en público se canta el
himno, se habla en español y se festeja el 25 de mayo, pero en el
ámbito privado se habla en mapudungun -nombre de la lengua mapuche- y realizan sus prácticas culturales”.
Nuevas leyes para viejos derechos
El desarrollo y surgimiento de variadas herramientas legales resultaron
clave para los pueblos originarios a la hora de luchar por sus
derechos, como lo fue por ejemplo el reconocimiento en la
Constitución. “La de 1853 dice únicamente que había que pacificarlos, en
cambio la de 1994 reconoce su preexistencia al Estado y establece que
se le deben dar recursos y tierras”, agrega.
Sin
embargo, aclara que todavía hay muchas cuestiones por superar, como por
ejemplo el hecho de que para constituirse frente al Estado, cada
comunidad se debe presentar con personalidad jurídica. Al tener una
fecha de inicio, quedaría sin efecto la condición de preexistencia. “Los
pueblos originarios consideran que, al no ser ni una ONG ni una
sociedad civil, el Estado debe implementar otros mecanismos para
reconocerlos”, indica.
Otra de las problemáticas es la que se
presenta con las tierras. “Está la ley 26.160, que prohíbe los desalojos
a comunidades de pueblos originarios- expone el investigador-, aunque
esto no siempre se cumple. Además, tienen una concepción distinta de lo
que significa la propiedad. En el Estado moderno, la tierra es individual, en cambio ellos proponen una propiedad colectiva”.
Según Acuto, uno de los principales objetivos de las comunidades
indígenas es tomar la voz. “No quieren que nadie hable por ellos, sino
que quieren hacerlo en primera persona. Muchas veces se reproduce esta
visión paternalista del ‘pobre indio’, que no entiende”, asegura.
El antropólogo también explica que “reclaman el derecho a la
consulta: cada proyecto que se realice en terreno de los pueblos
originarios y que afecte directa o indirectamente sus derechos, sea
desde un proyecto de investigación hasta una empresa de extracción de
recursos naturales, debe tener su consentimiento. Y todavía estamos
lejos de eso”.
Fuente: Agencia CTyS