La industria textil espera un año aún peor
La industria en el país no pasa por un buen momento. La Unión Industrial Argentina registró en noviembre que la actividad presentó una caída de -9,4% frente al mismo mes de 2017, acumulando una caída anual del -2,7%. Si se complementan con los datos proyectados para el último mes del 2018 el panorama de la producción evidencia una crisis severa.
Las empresas textiles nacionales viven su propio trance, siendo uno de los sectores más afectados por la baja en el consumo, la devaluación, los costos, la financiación y ahora se suma también la caída en las exportaciones. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria - CIAI, advierte que 2018 hubo una fuerte contracción en las ventas al exterior de ropa hecha en el país. Según datos del INDEC, durante el acumulado del 2018, las exportaciones de ropa fueron un 35,3% por debajo del nivel del año 2017. “Con estos valores, se estima que las exportaciones cerrarán 2018 en U$S 22 millones, muy por debajo del nivel del año 2012, cuando habían alcanzado $110 millones”, analizan desde CIAI. Por su parte, las importaciones también cayeron, pero el déficit comercial de este sector sigue siendo enorme: casi U$S 460 millones.
No hay un solo indicador positivo para el sector textil. Las ventas bajaron en comercios un 11,5 anual en base a los 300 locales relevados por CAME. En Shoppings un 9,5 menos comparando octubre 2018 con el mismo mes del año anterior y en Supermercados de todo el país la caída también llega al 11,5%. Estos últimos en base a información del INDEC. Siguiendo al instituto de estadísticas nacional, la producción de indumentaria muestra una caída interanual de 8,8% en el tercer trimestre de 2018.
Mientras que la producción de hilados y tejidos una contracción interanual de 32,2% en noviembre de 2018, según el Estimador Mensual Industrial. La textil también es una industria muy extendida en el territorio nacional, por lo que los cierres impactan en distintas provincias. Ya lo sufrieron en La Rioja (cerró una proveedora de Puma) y Catamarca (con el cierre de Tileye/Eyelit) por nombrar dos ejemplos.
La pérdida de puestos laborales es una consecuencia obvia en este marco. Entre el segundo trimestre de 2017 y 2018 se contabilizan 3056 trabajadores registrados menos. En un sector con alto nivel de informalidad esa cifra se puede multiplicar por cuatro si se proyecta la totalidad de trabajadores despedidos. El sector textil tiene otra particularidad, emplea mayoritariamente a mujeres, por lo que la cuestión de género tiene un peso importante. Por ejemplo, en el Registro Nacional de Artesanos Textiles, el 95% de las personas inscriptas son mujeres.
Ante la magnitud de la crisis que atraviesa este sector, la Fundación ProTejer ya estima una caída de ventas este año, más despidos o suspensiones, y baja de producción e inversión. Mientras que desde la Cámara de Indumentaria advierten sobre la posibilidad de “cierres masivos y destrucción de puestos de trabajo” sino se activan políticas urgentes que protejan la industria nacional.