San Valentín... los enamorados del futbol
Hola, ¿vos sos San Valentín?.Disculpe maestro, no quise ser tan irreverente, pero quería saber si el día de los enamorados, nosotros, “los negros de barrio”, teníamos un lugar en ese universo que crearon ustedes, los que creen que el fútbol es una historia aparte.
¡Guarda! Que el futbol despertó muchas pasiones – es cierto – rayano con el amor y el odio que uno degusta, como si fuera la miel o la cicuta.
Por eso, San Valentín, dígame si estoy errado, que mientras los giles compran flores y bombones, nosotros tenemos todo eso y mucho más, en nuestra gente, debajo de la tribuna, amando sin saber si somos correspondidos.
Por eso gracias, por cada domingo, porque gracias a nuestros cantos, la música, la tarde es una sinfonía a la vida.
San Valentín…te pregunto, ¿vos jugaste al futbol? Digo, no sé, pero me pregunto, ¿sabes que es ir adelante, “aguantando los trapos”, cantando nuestra llegada, para que los “otros” supieran que ahí estábamos, locos pero siempre altivos.
Me pregunto si te hiciste vitalicio a algún club, para saber lo que es la guerra en medio de la paz. Cuando la gente quiso matar al asesino de la patada que quebró las ilusiones del crack consagrado o el pibe que prometía. El dolor cuando nos entró el peor puntapié, y la maldición cuando metimos una “gamba” demás.
Te habrás dado en cuenta, que fuimos felices dando la vuelta olímpica en cancha de ellos y desdichados cuando fuimos vencidos.
¿Quiénes te dieron cariño, si no supiste de los zapatos más “mugrosos” que te colgaron en el ángulo de los más límpidos rincones solo compartidos por algunas telas de araña?
¿Sabes lo que es la verdad de este juego? Devolverla redonda si me tiras una cuadrada, “saltar” si algún imbécil te pega por detrás. Por ejemplo, ¿sabías que el futbol es historia y filosofía cuándo decimos que lo de antes era mejor y lo de ahora yo ya lo vi? ¿Alguna vez de niño te abrazaste a tu vieja, con el delantal de la cocina llorando desconsoladamente porque tu equipo había perdido? ¿O te despertaste feliz cuando en el árbol de navidad te dejaron la pelota “pulpo” o la número cinco de cuero?
¿Cuándo te dio un golpe de calor en el cemento o “tiritaste” de frío en la bandeja de tu estadio? Como cuando morimos mil veces con los goles del rival, y – como decía Lerner – mil más volvimos a nacer con las conquistas de cada partido.
Los pecados en el futbol también nos sedujeron, como cuando hubo que cruzar sucio a un contrario, sin bancarnos la devolución de un codazo en medio del rostro, buscando venganza en medio del tropel.
¿Te suena gambeta, taco, caño o rabona? En las letras te contamos, sobre la “barrida” contra el alambrado, la gambeta larga o la media vuelta letal.
Pudimos dormir en medio de la locura del éxito, pero también sufrimos el “estrés” de tantas derrotas. Por eso lloramos y reímos, sin saber que hoy, es el día de San Valentín.
No dejen de tenernos en cuenta, a nosotros, los hinchas del futbol. Señor San Valentín, nosotros somos los enamorados de nuestra camiseta, de nuestra “vagancia”, de algo que solo usted entenderá, siempre y cuando haya jugado al futbol maestro.