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Varones al consultorio: perder el miedo a los controles para una mejor salud prostática

Gonzalo Vitagliano, jefe de Oncología Urológica del Hospital Alemán, en diálogo con Saludarte, se refirió a la salud prostática. Cuándo consultar, cuáles son los síntomas de alerta y por qué el tacto rectal ya no es obligatorio.

A diferencia de las mujeres, que mantienen un seguimiento médico desde muy niñas, los varones suelen alejarse del sistema de salud después de la infancia y solo vuelven ante un dolor agudo o una fractura. Romper con esa lógica es clave para la prevención.

Gonzalo Vitagliano, jefe de la sección de Oncología del Servicio de Urología del Hospital Alemán, especialista universitario en urología y magíster en la especialidad, explicó qué es y para qué sirve la próstata.

"Es una glándula que está por debajo de la vejiga y por delante del recto, tiene una función dual: por un lado, aporta elementos fundamentales para la vitalidad y movilidad de los espermatozoides y por otro cumple una función de filtro en la parte inmune".

Lejos de ser un órgano menor, cumple funciones específicas en lo urinario y en lo reproductivo, "en la próstata pueden convivir dos situaciones muy distintas: el crecimiento benigno y natural que está asociado a la edad, sería la hiperplasia prostática benigna, que genera dificultad para orinar, goteo, urgencia o levantarse varias veces a la noche y el cáncer de próstata, que es completamente asintomático en sus inicios. Una persona puede tener una y no la otra, o ambas a la vez".

La edad es el principal parámetro, cruzado con los antecedentes familiares, ¿Cuándo empezar a controlarse?

  • A los 40 años: si hubo padre o hermano fallecido por cáncer de próstata a edad temprana.
  • A los 45 años: si hay antecedentes de madre o tía con cáncer de mama u ovario, o padre/tío/hermano con cáncer de próstata a edad avanzada.
  • A los 50 años: si no hay ningún antecedente heredo-familiar.

"Con respecto a los síntomas, cuando uno nota que algo está cambiando en la manera en que orina, es un buen momento para ir a ver al urólogo. Cambios en el caudal, necesidad de hacer fuerza, goteo o urgencia son señales de alerta que no deben normalizarse".

El especialista advirtió sobre las consecuencias de no tratarse: una vejiga que durante años hace fuerza para vencer la resistencia de la próstata termina agotándose, "Esos viejitos que vemos en la calle con una bolsita y una sonda, es exactamente eso. Si hubiera hecho un tratamiento temprano, no estaría con sonda. Además, levantarse 3 o 4 veces por noche aumenta el riesgo de caídas y fracturas de cadera, con todo el deterioro que eso implica", explicó.

Uno de los grandes miedos que aleja a los varones del consultorio es el tacto rectal, pero hay un cambio clave: "Este año la Asociación Europea de Urología le bajó el carácter de mandatorio al tacto rectal. Ya no está incluido dentro del examen obligatorio de tamizaje para cáncer de próstata. Se sigue realizando cuando el paciente lo requiere, pero ya no es una acción refleja en cada consulta".

La evaluación hoy se completa con historia clínica, antecedentes, ecografía y el antígeno prostático específico (PSA), ante una sospecha, se puede avanzar con resonancia magnética. Que el paciente consulte y se quite el miedo; como urólogos y como población nos vamos a beneficiar más", sostuvo.

Estar bien hidratado es fundamental: "Eliminamos un montón de tóxicos por la orina, esa orina está diluida y no queda tanto tiempo irritando la vejiga. A eso se suman no ser sedentario, mantener un buen estado físico, evitar dietas ricas en grasas, no fumar y un consumo de alcohol bajo a moderado".

Sobre retener la orina muchas horas en el trabajo, indicó que el daño principal es para la vejiga, pero como próstata y vejiga funcionan de forma conjunta, tampoco se recomienda.

Tambien hizo referencia a uno de los mitos más virales en redes, si eyacular más seguido reduce el riesgo de cáncer, fue contundente: "Absolutamente, está demostrado que una alta frecuencia eyaculatoria reduce la inflamación crónica de la glándula, uno de los orígenes del cáncer, además de los beneficios circulatorios y de liberación de endorfinas de la actividad sexual".

El mensaje es claro; hablar de salud prostática no es solo hablar de cáncer. Es hablar de salud masculina integral, de calidad de vida, de vida social y de prevención.

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