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Cómo vemos a los medicamentos de venta libre

En un trabajo de investigación denominado ‘Hábitos de Uso en Medicamentos de Venta Libre´, llevado adelante por el Programa de Medicamentos de Venta Libre de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y CAPEMVeL, la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre, se pudo conocer qué percepción tenemos, en nuestro país, respecto a los medicamentos que no requieren de receta médica.

Con el objetivo de explorar el uso de diversas categorías de medicamentos de venta libre (MVeL) entender mejor los hábitos de compra versus los hábitos de uso de los productos e indagar en el empoderamiento del consumidor en lo que respecta a la información y toma de decisiones para el autocuidado de su salud, se realizó un estudio para analizar su relación con población de nuestro país.

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Uno de los grupos de medicamentos que más se pudo observar que está presente en el botiquín de los argentinos son los analgésicos. Estos son percibidos como universales y multipropósito; el más nombrado fue el ibuprofeno y en segundo lugar el paracetamol. También refirieron que hay algunas drogas ‘específicas’, como el diclofenac, más potentes y para dolores musculares, y aquellas en desuso por el avance de otras y por el malestar estomacal que podrían generar, como la aspirina.

Es la categoría que más se compra previamente, porque las personas saben que los van a necesitar en algún momento. Su consumo es durante todo el año. Si bien por lo general es para dolores, también se utiliza ante malestar general asociado a un resfrío y en dosis más altas bajo prescripción médica. La cápsula blanda suele ser una prioridad, porque se percibe mayor rapidez de acción y más tolerancia gástrica.

Medicamentos para malestares digestivos es una categoría muy amplia en la que los usuarios suelen conocer únicamente el nombre comercial del producto y en gran medida gracias a la publicidad. Incluye desde productos para el ‘dolor de panza’, ‘antiácidos’, ‘protectores del hígado’, para la ‘resaca’ y ‘otros’. Por lo general, los consiguen previamente para prevenir una urgencia. Muchos priorizan las presentaciones que tienen un mecanismo de acción rápido y con mejor tolerancia.

Al llegar el frío, la tos y el resfrío es causal habitual para el consumo de medicamentos de venta libre. Para esos momentos, los usuarios perciben que hay drogas de distinta intensidad según la forma farmacéutica de la presentación: algunos productos más suaves, como los tés con analgésico, y otros más fuertes como los comprimidos. A su vez, destacan algunos como ‘específicos’, como el jarabe para la tos.

Suelen utilizarse de manera estacional, en invierno, y durante dos o tres días, hasta que los síntomas comienzan a ceder. La mayoría los conoció por recomendación de un familiar o amigo o por la publicidad. Es una categoría que no se compra preventivamente, pero que puede estar en el botiquín porque ‘sobró’ de una toma anterior. La elección se da mayoritariamente por marca, ya que en general no se conocen los principios activos.

Otro grupo de medicamentos son los antialérgicos. Pese a que son usados por menos gente, quienes los necesitan aseguran que son indispensables, ya que la alergia es un padecimiento muy molesto que interrumpe su rutina.

Cada usuario conoce únicamente el producto que utiliza, que puede ser en comprimidos, el más habitual, o en gotas/spray. Si bien se pueden utilizar durante todo el año, suelen ser más usados en primavera, en la mayoría de las personas a razón de una toma diaria durante entre 5 y 7 días. Por lo general, comenzaron a utilizarlos por recomendación del médico, de algún conocido o del farmacéutico. Muchos los compran preventivamente porque para los que padecen alergia, su uso es bastante frecuente.

Es importante recordar que los MVeL son aquellos que la autoridad sanitaria (en nuestro país la ANMAT) autoriza a ser adquiridos sin necesidad de prescripción médica. Poseen un packaging y un prospecto especial, con lenguaje dirigido a los usuarios.

Generalmente, son drogas antiguas, muy probadas, y se utilizan para tratar -durante un período de tiempo corto- dolencias leves y conocidas. De persistir los síntomas o de empeorarse, la recomendación imperativa es la consulta urgente con el médico.

La decisión de administración de un MVeL implica una conducta de ‘automedicación’, mientras que la toma de un medicamento de venta bajo receta sin la correspondiente prescripción, ya sea por una compra en la que no se nos exige receta o porque lo tenemos disponible en nuestro botiquín, implica un acto de ‘auto prescripción’.

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Los medicamentos de prescripción son aquellos que deben adquirirse exclusivamente con receta médica y representan la amplia mayoría de las opciones, como por ejemplo los antibióticos, los antihipertensivos, los medicamentos para el colesterol, antivirales, insulinas, anticonceptivos, productos para la disfunción eréctil, y antiinflamatorios, analgésicos y antiácidos en determinadas concentraciones, solo por citar unos pocos.

 

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