Toxoplasmosis, riesgos en el embarazo
Se recomienda que cada mujer se someta al test antes de planificar concebir, con un solo estudio se puede determinar si contrajo o no la enfermedad.
Tanto en el momento del parto como en la continuidad de la gestación. El examen compete si ya se han tenido otros hijos, dado que cada embarazo es único. El control periódico del embarazo desde el primer trimestre ayuda a evitar muchos problemas para la mamá y el bebé.
A pesar de que la toxoplasmosis es una infección en general benigna y asintomática, es importante conocer la situación serológica. En caso de que la persona haya padecido la infección en el pasado, la misma genera anticuerpos y será como si estuviera vacunada y no deberá repetir el análisis nunca más durante su vida fértil.
Esta infección que se transmite por el ingreso al organismo de un parásito, el protozoo Toxoplasma gondii. Apenas una de cada diez personas afectadas presenta síntomas de esta infección. Por ley se debe pedir el estudio para confirmar o descartar esta infección durante el primer trimestre del embarazo, según los especialistas.
De manera muy frecuente, la futura mamá se entera con el resultado de sus análisis que sus estudios dieron positivo para toxoplasmosis y esto presenta la inquietud de saber si se trata de una infección actual o pasada. Por eso lo ideal sería que cada mujer se someta al test antes de planificar concebir porque con un solo estudio se puede determinar si contrajo o no la enfermedad.

“En caso de determinar que la infección es previa al embarazo, no trae riesgo para el bebé".
Esta infección se puede adquirir, fundamentalmente por vía alimentaria a través del consumo de carnes que no fueron bien cocidas o de verduras mal lavadas. También puede estar vinculada al contacto con la tierra por realizar tareas de jardinería o por contacto con mascotas, en especial las excretas de los gatos si no usa guantes para su manipulación. Si bien es cierto que no hay vacuna para prevenir la toxoplasmosis, hay una serie de medidas que permiten a la futura mamá eludir esta infección durante todo el embarazo.
Las recomendaciones son: comer carne bien cocida, evitar comer huevos crudos y leche no pasteurizada, lavar bien los vegetales y comer las frutas sin cáscara, no establecer contacto en forma directa con carne cruda, tierra y hortalizas, utilizar guantes para manipular dichos elementos, rehusarse al contacto con excreciones de gatos y lavar su lugar de defecación con agua hirviendo.
Cuándo repetir el estudio: para aquellas mujeres que no presentaron anticuerpos contra esta infección será necesario repetir el estudio una vez por cada trimestre del embarazo. Así lo recomiendan las sociedades científicas.
Cuando hay infección: si los resultados del estudio confirman una infección aguda en curso, existe la posibilidad de que la toxoplasmosis se transmita al feto. La placenta es una barrera que brinda diferentes niveles de protección según el trimestre del embarazo: en el primero, el riesgo de infección es del 15%; en el segundo, del 30%; y, en el tercero, del 60%.
Cuando se presentan estos casos de infecciones adquiridas durante el embarazo hay tratamientos que contribuyen a minimizar los riesgos para la salud del bebé. Existen antiparasitarios que se concentran en la placenta y en el bebé. Estos fármacos se le administran a la madre y, de esta manera, se evita lo que sería la enfermedad más severa para el bebé.

