La ciencia del ejercicio: Cuando la actividad física también es medicina
Médicos e investigadores estudian en profundidad el efecto del ejercicio en el tratamiento y la curación de enfermedades. Qué significa ejercitarse y qué sucede en el cuerpo al hacerlo.
Por mucho tiempo se habló sobre el efecto del ejercicio en el cuerpo y se especuló sobre cuál podría ser el impacto real en el tratamiento de muchas dolencias y enfermedades. En su última edición, la revista TIME indagó sobre los estudios del doctor Mark Tarnopolsky, neurólogo metabólico genético de la Universidad de McMaster en Ontario, Canadá, que está decidido a demostrar que el ejercicio puede ser utilizado como medicina, incluso para los pacientes más enfermos.
El especialista fue el autor de muchas y muy variadas investigaciones. En 2011, él y su equipo comenzaron a estudiar ratones con una terrible enfermedad genética que conduce al envejecimiento prematuro. En el transcurso de cinco meses, la mitad de los ratones estuvieron en un estado sedentario y la otra mitad corría tres veces a la semana. Hacia el final, los ratones sedentarios apenas podían mantenerse en pie: el pelaje que aún tenían se veía gris, los músculos se les aflojaron, tenían sus corazones debilitados, su piel era muy fina e incluso su audición estaba debilitada.
Pero el grupo de ratones que se ejercitó, aún comprometidos genéticamente, eran casi incomparables con los sanos. Su pelaje era bien negro, corrían alrededor de sus jaulas, e incluso podían reproducirse. "Hemos evitado casi por completo el envejecimiento prematuro de estos animales", dijo el científico.

En estudios donde se analiza sangre extraída inmediatamente después de que los participantes se ejercitan, se descubrió que muchos cambios positivos se producen en todo el cuerpo durante y justo después de un entrenamiento. Ir a correr mejora notablemente la salud de la piel, la salud ocular y reproductiva.
Sin embargo, en el mundo, el sedentarismo es un problema creciente. En medio de una epidemia de obesidad, según una serie de estudios mundiales, sólo una de cada diez personas sostiene el ejercicio por más de seis meses y más de un tercio de adolescentes del mundo son sedentarios. Además, en Argentina, un estudio de la Universidad Católica Argentina reveló que el 60% de los niños no realiza actividad física.
Las consecuencias de una vida sedentaria están muy bien documentadas: las personas con niveles bajos de actividad física sufren un mayor riesgo de diferentes tipos de cáncer, enfermedades del corazón, Alzheimer y muerte prematura. Sin embargo, mucho antes de morir, la inactividad puede empeorar los síntomas de la artritis, aumentar el dolor en la espalda baja, conducir a depresión y ansiedad, además de problemas en la piel.

