Incluir aceite de Coco en la dieta puede traer riesgos
Desde hace unos años, el aceite de coco irrumpió como producto estrella en las dietéticas y comenzó su ascenso meteórico en el mercado, la confusión sobre su utilización y su impacto en la salud todavía persiste.
Es común entrar a internet y encontrar mucha información acerca del “increíble poder curativo del aceite de coco". A través de un estudio se descubrió que el aceite de coco, compuesto en un 92 por ciento de grasa saturada, eleva menos el colesterol LDL (conocido como "colesterol malo") que la manteca, pero significativamente más que los aceites vegetales insaturados.
Para personas con problemas cardíacos no sería sensato incorporarlo en lugar de otros aceites. Según los especialistas "sería peligroso reemplazar el aceite de oliva extra virgen por aceite de coco".
El aceite de coco, sin embargo, tiene mucho a su favor desde una perspectiva culinaria. En primer lugar tiene un sabor agradable y distintivo que otorga a los platos un sutil sabor tropical. Es sólido a temperatura ambiente, una cualidad esencial para muchas recetas, pero a diferencia de la mayoría de las otras grasas sólidas, esta es vegetariana, por lo que su consumo está creciendo cada vez más en el grupo de consumidores de alimentos únicamente de origen vegetal. También, al igual que otras grasas saturadas, es muy estable en calor, por lo que es bueno para freír y saltear.
Los expertos señalan que el ácido láurico, un ácido graso predominante en el aceite de coco, se comporta como un triglicérido de cadena larga normal en el cuerpo, es decir un ácido graso. Asimismo sostienen que el aceite de coco tiene menos del 3 por ciento de estas grasas "buenas". Un porcentaje que no es significativo como para tildarlo de "saludable".
El aceite de coco está en una posición controversial porque toca una cuestión más amplia dentro de la comunidad de la nutrición: existe un considerable debate en cuanto a si la grasa saturada, incluso con su efecto que eleva el colesterol, es realmente problemática y si en realidad contribuye a la enfermedad cardíaca.
Por lo tanto, la recomendación de los especialistas es que se puede utilizar un poco de aceite de coco en un salteado de vegetales o agregarle la fruta rallada a un batido. Deben consumirse las grasas en variedad, especialmente las mono insaturadas como el aceite de oliva, que incluso tienen un efecto protector del sistema cardíaco.