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Exitosa primera cirugía de párkinson en el noroeste

Por primera vez en la historia del sistema público de salud del noroeste argentino, se realizó una cirugía de párkinson a un paciente. La misma tuvo lugar en el Hospital Padilla de la provincia de Tucumán y la efectuó el neurocirujano Martín Paiz.

La intervención no cura el párkinson, el objetivo del procedimiento es aliviar los síntomas motores de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.

La cirugía consistió en la colocación de electrodos profundos a nivel de los núcleos basales del cerebro. Por otro lado, se colocó un marcapasos por debajo de la clavícula, el cual emite los impulsos eléctricos a dichos núcleos, controlando los movimientos”, explicó Paiz a Radio 2.

Reconoció que son muy pocos los hospitales que poseen esta tecnología y a nivel región es el único hospital donde se hizo esta práctica médica.

Explicó Paiz, que la enfermedad de párkinson es neuro degenerativa que se produce por disminución de un neuro transmisor que se llama dopamina a nivel de los núcleos profundo que se produce en el cerebro. Cuando esa sustancia falla o disminuye, empieza a manifestarse las manifestaciones clínicas de la enfermedad.

A medida que avanza va deteriorando más al paciente y afecta a la calidad de vida. Puede tener una forma de temblor o rígida donde se queda congelada por mucho tiempo y mucha lentitud en los movimientos. Puede tener una inestabilidad en la postura, con caídas, falta de coordinación.

“La cirugía no cura la enfermedad, lo que intentamos hacer en pacientes seleccionados, es mejorarle la calidad de vida y disminuir o aliviar los síntomas más floridos y motores sobre todo” enfatizó.

Los pacientes a ser operados pasan por un filtro y son captados por los neurólogos. “Se comienza con un tratamiento farmacológico. Y cuando el paciente comienza después del quinto o sexto años con efecto secundarios a ese medicamento, es allí cuando uno comienza a evaluar al paciente para la cirugía”.

Básicamente se realiza en dos tiempos la operación. “En el primer tiempo, dentro del acto quirúrgico el paciente está despierto y nos va colaborando y básicamente es el actor principal. Nos va comentando que va sintiendo, a medida que vamos estimulando esos nucleos profundos. Cuando llegamos al mejor punto, dejamos unos electrodos fijos, y en un segundo tiempo, con el paciente dormido, le ponemos un marcapasos a nivel de la clavícula que es el que envía los impulsos eléctricos hacia esos electrodos ya implantados anteriormente.

El marcapaso es como una batería que dura entre cinco y 10 años dependiendo la estimulación y si es recargable o no. Más o menos está entre los 5 y 7 años. “Si se acabó, lo que hacemos es solamente cambiar el marcapaso”.

La enfermedad actualmente afecta aproximadamente a 70.000 personas en la Argentina, según ACEPAR (Asociación Civil de Enfermedad de párkinson). En la actualidad, se cree que el 1% de la población mayor de 60 años posee esta dolencia.

Los síntomas pueden ser: temblor en miembros, cara y lengua, rigidez de miembros y tronco, lentitud de movimientos, inestabilidad, alteraciones de equilibrio y coordinación. Los síntomas en general comienzan lentamente y predominan en un lado del cuerpo, luego afecta ambos lados. Otros síntomas pueden ser pérdida del olfato, depresión, ansiedad, confusión, pérdida de memoria, trastornos del sueño, entre otros.