“En Jujuy faltan más profesionales para tratar los casos de autismo”
Eduardo Lucas Sotelo, profesor nacional de educación física, acompañante terapéutico, integrador escolar particular y coordinador del programa Aprendiendo a Jugar: “Actividad física y recreación”, vino desde Buenos Aires para participar de este importante Congreso
¿En qué consistió tu participación dentro de este congreso que se llevó a cabo?
Vine a dar una charla sobre la actividad física como una herramienta de motivación y aprendizaje en los tratamientos con personas dentro del espectro autismo
Básicamente es mostrar la actividad física como una herramienta que incluye tanto la parte social como la parte lúdica y de juego, y como la parte del bienestar físico y la parte psicológica.
¿Cómo se incorpora la actividad física para el tratamiento de estas personas?
Lo que se hace es primero una evaluación de la persona. Vos al chico para trabajar lo tenés que conocer, y después entras a trabajar sobre juegos que tengan que ver más con lo físico, con intereses que a ellos les gusten de una forma estructurada para que el niño se pueda empezar a vincular con vos, formar un fuerte vínculo y así empezar a trabajar objetivos tal vez más a largo plazo.
Para cuando comenzas a trabajar con un chico dentro del espectro tenés que lograr tres puntos fundamentales: la obediencia, la atención y la permanencia de ese chico.
A partir de eso, vas a empezar a trabajar, capaz, metas más largas como puede ser: que aprenda a nadar, a andar en bicicleta, que use adecuadamente los juegos de una plaza.
Muchas veces ellos no saben cómo funcionan los juegos y deambulan por la plaza, por los grandes estímulos que hay y no pueden utilizar esos juegos que tanto los atraen
Nosotros lo que hacemos como profesores de educación física es enseñarles a través de metodologías de trabajo a utilizar esos juegos que, a su vez, les generan placer.
¿En qué consiste tu trabajo en Buenos Aires?
Trabajo para equipos interdisciplinarios de varios profesionales que actúan con chicos que son derivados a través de neurólogos y psiquiatras.
Por otro lado, tenemos un proyecto con varios profesores de educación física los días sábado. Ahí lo que hacemos es trabajar en todo lo que respecta a habilidades sociales con distintos grupos de chicos.
Lo que buscamos es generar a través del juego y la educación física, situaciones que se dan en la vida real tanto en un club deportivo, como en un recreo o una clase de educación física. Recrear una situación conflictiva para nosotros intervenir y así los chicos pueden resolver o aprender a resolver esas situaciones de otra manera.
¿Cuáles son las actividades físicas con las que más trabajan?
En realidad es muy amplio, trabajamos con todo lo que se requiera.
¿Por ejemplo?
Y por ejemplo esto que te contaba, con los chicos más pequeños el tema de que aprendan a jugar en la plaza, a andar en bicicleta. Tal vez, si vemos que es beneficioso y al chico le interesa, trabajamos en una pileta de natación para que aprenda a nadar y a disfrutar de otro medio que es el acuático.
Ya cuando los chicos son un poco más grandes se los puede llevar a un gimnasio.
Digamos que es muy variado y acorde siempre a lo que el chico necesita
Exacto, es muy variado. El trabajo que vos haces con la persona cuando no es en grupo, es individualizado e intensivo.
Lo que haces, sobretodo, es trabajar con las motivaciones, con los gustos. Si yo de repente sé que a él le gusta la actividad física puedo pensar en trabajar en un gimnasio, y que el día de mañana, si tiene la posibilidad, las herramientas, yo me pueda correr y permitirle realizar una actividad física en forma individual y que en ese momento ya no depende de mí.
Entonces, ¿Cuál es el límite? Ninguno. Se puede trabajar todo, el tema es que nosotros tengamos las herramientas para enseñarle lo que queramos y seamos coherentes con lo que les queremos enseñar. Es decir que hay que ser coherente con la actividad que se le plantee y que el chico pueda hacerla.
Esto que te contaba del trabajo en grupo con los chicos es una prueba piloto que creamos nosotros y que no se hace en ninguna parte del mundo. Es una prueba piloto esperando luego volcarla en una investigación para ver que datos se obtienen y cuan beneficioso es para los chicos.
De tu experiencia en Buenos Aires, y lo que viste acá en Jujuy, en cuanto al trabajo que se viene realizando en esta provincia, ¿que opinión te merece?
Lo que vi es mucha falta de profesionales y de información.
Sin embargo, hay que aclarar que a nivel nacional hay una gran falta de profesionales, así que imagínate que a nivel provincial, por ejemplo en cuanto a lo que vi en Jujuy, hay una mayor falta de profesionales.
Tengo que decir también que acá en Jujuy, por suerte, vi mucho interés y ganas de trabajar, eso es importante.
Faltan, primero que nada, recursos humanos y con eso no me refiero solo a profesores de educación física. Tiene que ver con gente que esté interesada en aprender.
Justamente lo que planteo yo es que cualquiera puede hacer actividad física, solamente que necesitamos las herramientas adecuadas y para ello debemos formarnos. Debemos crear talleres, lugares para seguir creciendo y reunir información.
Me dijiste también que hay falta de información acá en Jujuy. ¿Hay un cierto desconocimiento de estas problemáticas?
Hay un desconocimiento muy grande. Hoy en día le preguntas alguien que no sabe que es el autismo y te sigue diciendo que es un chico que no se relaciona, que no juega y no hace nada. Pero la realidad es que el espectro autismo está muy lejos de ser eso.
¿Qué tipo de signos permiten detectar más tempranamente un caso autismo?
Eso te lo va a decir mejor un neurólogo o un psiquiatra. Por lo pronto, te puedo contar que los chicos con autismo se caracterizan por tener tres déficit en el desarrollo muy importantes: en la comunicación y el lenguaje, en los juegos estereotipados y restringidos, y además en la conducta. Eso es lo que ves afectado en los chicos.
¿Funciona el tratamiento que ustedes están aplicando?
El tratamiento es eficaz.
Vamos a ser claros y sinceros, no hay una cura para el autismo, es un trastorno que está para toda la vida. Eso no quita que vos con el tratamiento le puedas mejorar la vida casi en un 100 %.
Con el tema del autismo ¿las escuelas están preparadas para identificarlo?
Sobre eso te voy a decir dos cosas: primero que no están preparadas porque no hay información, pero por otro lado tengo que decir que muchas maestras jardineras o profesores de educación física que trabajan en las escuelas que terminan identificando el problema antes que los pediatras.
¿Se deberá al tema del contacto diario con los chicos?
Sí, creo que pasa por esa cosa de comunicación con los chicos que tal vez es instintivo y que tal vez tiene que ver más con la profesión de uno que con la experiencia.
Justamente, hay que concientizar por ese lado, que mientras más información haya más rápido se va a poder diagnosticar.
Digamos que sería bueno que haya más capacitaciones en las escuelas
Empezar a armar capacitaciones, talleres, en los cuales la información comience a fluir más rápido, y que, a su vez, los profesionales puedan comenzar a entender mucho más acerca de este mundo tan maravilloso que es el autismo.