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El director del San Roque defendió lo indefendible

El doctor Víctor Zelaya, como ya es una constante de este Gobierno, negó una vez más la realidad y desmintió las graves denuncias realizadas por el mismo personal del nosocomio, en cuanto a las pésimas condiciones del lavadero, que ahora debe trasladar la ropa al Hospital Pablo Soria y al Hospital de Niños para su lavado.

Pareciera ser que la premisa básica del Gobierno de Fellner – Jenefes, no es afrontar la realidad de los hechos sino negarlos y buscar culpables externos a su administración.

En los últimos días Canal 2 y Jujuy al Momento dejaron al descubierto una situación que causó estupor e indignación, cuando pusieron de manifiesto el pésimo estado de la lavandería del Hospital San Roque y los riesgos a que se someten los trabajadores.

Luego de las fuertes denuncias emitidas, que demuestran además que no se respetan las normas de bioseguridad mínimas para evitar situaciones que derivan en contagios de virus intrahospitalarios, el director de ese nosocomio, Víctor Zelaya, realizó esta mañana una conferencia de prensa en la que negó todas estas situaciones y culpó a los medios de comunicación de buscar información con personas que no están al tanto de “la verdad”, olvidando que fueron los propios empleados que tienen que lidiar día a día con estas situaciones, los que reforzaron los dichos de la titular de ATSA Yolanda Canchi.

Al respecto, el doctor Zelaya descargó responsabilidades y culpó a la prensa, al afirmar: “Cuando hay que dar información, no es cualquier persona la que puede dar información del hospital porque hay mucha gente y hay muchas personas que no conocen con veracidad qué es lo que está pasando en los distintos sectores, entonces se informan cosas que no son reales". El profesional descalificó así a empleados con 25 años de antigüedad.

Explicó que la situación del lavadero actual viene de hace largo tiempo y que en diciembre de 2013 se hizo un expediente para la compra de las calderas, porque la vieja ya presentaba serios problemas. “En agosto de 2014 se para la caldera; la paramos porque no podíamos seguir de esa manera; de acuerdo a la información que tenía la gente que venía a hacer el mantenimiento no podía seguir funcionando”, señaló.

Zelaya dio explicaciones que no convencieron a nadie; trató de explicar lo inexplicable. Mientras tanto la ropa del San Roque sigue paseándose por la ciudad y el Gobierno mira para otro lado.