Bañarse todos los días trae beneficios cerebrales
Existen diferentes maneras de relajarse y activar el buen humor como, escuchar nuestra música preferida, realizar ejercicio físico moderado o darse una ducha.
Estudios realizados aseguran que "el ingrediente biológico fundamental en la incubación es la dopamina, el neurotransmisor que se libera cuando una persona se relaja y lo dota de una mayor motivación y de un número más elevado de ideas productivas, de manera que a más relajación, más dopamina, y a más dopamina, mayor capacidad creativa".
El hecho de que el cuerpo obtenga una dosis de agua y jabón cada día resulta necesario. Sin embargo, otras excusas envuelven el acto de bañarse todos los días. Quienes lo hacen bien temprano, aseguran que es un método infalible para despertarse. Aquellos que eligen la noche utilizan la ducha como un momento de disfrute y relajación, dejando atrás un día cargado de actividades intensas. Otros para combatir el frío o por qué no para aliviar el calor del verano.
Los cierto es que una buena ducha siempre viene bien, y mejor aun sabiendo los siguientes datos que explican los expertos en base a diferentes investigaciones.
Activa las conexiones cerebrales. Una investigación realizada por el neurólogo Marcus E. Raichle, publicada en la revista Investigación y Ciencia, destacó que la red neuronal es una parte del cerebro que se activa cuando una persona se "desconecta" de su rutina y logra unir la información recibida del exterior con los datos almacenados en la mente. Se llega así a un estado de "atención descentralizada" que favorece la aparición de buenas ideas.
Centrarse en sí mismo. En la ducha, el acto en sí mismo permite enfocarse en el cuidado personal. El efecto del agua sobre la piel es una caricia que centra las atenciones únicamente en el cuerpo. Olvidarse por un rato de los problemas y de las preocupaciones del día, desbloquear la mente y lograr que la memoria y la capacidad de razonamiento fluyan mejor son parte de lo que ocasiona esta actividad.
Libera el inconsciente. Un artículo publicado en la revista Mental Floss aseguró que "esas revelaciones intuitivas que sorprenden en forma favorable a una persona cuando se ducha se debe a lo que en la psicología se conoce como incubación". Este fenómeno consiste en enchufar el "piloto automático" cuando se realizan actos rutinarios que no requieren trabajo intelectual, o lo que es lo mismo, dejar que el inconsciente se ponga divagar y jugar con ocurrencias sencillas.