Política

Sadir quiere ser candidato, pero eso no significa un nuevo proyecto de provincia

Sadir debería saber que para aspirar a un segundo mandato es tener claro que una candidatura no es un proyecto de provincia…

¿Sadir tiene proyecto de provincia? Porque, en realidad, hoy lo que está haciendo es administrar el proyecto de provincia de otro.

Evidentemente, si pretende gobernar otros cuatro años, debería poder mostrar qué Jujuy quiere construir para 2027 y 2031, y con quiénes y, sobre todo, qué cambiaría respecto de su primer mandato.

Reelegirse sin proyecto propio es posible electoralmente, pero es mucho más difícil justificarlo políticamente.

Si la candidatura se presenta simplemente como continuidad del esquema iniciado por este señor Morales, la pregunta inevitable será: ¿qué aporta Sadir como liderazgo propio? ¿Cuál es su modelo de provincia? ¿Qué hizo diferente estos cuatro años?

La reelección debería ser la consecuencia de un proyecto distinto, porque pedir otros cuatro años solamente para continuar administrando lo existente puede ser suficiente para una estructura política, pero difícilmente para convencer a la sociedad.

¿Qué representa Sadir políticamente por sí mismo? Es una pregunta inevitable.

El Gobierno hoy promete una batería de cosas, pero eso no significa que sea el proyecto propio de Carlos Sadir.

Un proyecto propio debería responder preguntas mucho más profundas: ¿qué modelo de producción quiere Sadir para esta provincia? ¿Cómo pretende crear empleo privado de calidad? ¿Qué va a hacer con la educación y los salarios de los docentes? ¿Cómo va a enfrentar la precarización y la pobreza? ¿Va a modificar el criterio de la política minera y cuáles van a ser los beneficios para la gente? ¿Qué lugar van a ocupar los municipios tras el triste antecedente de haber prometido la Ley de Coparticipación tres veces y quedar en ridículo, porque el poder está en manos de Gerardo Morales?

Si la respuesta es simplemente continuar, entonces aparece otro problema: continuar… ¿qué? ¿El proyecto de Morales? ¿O existe el modelo Sadir?

Mientras tanto, la oposición se pregunta qué es Sadir, además de la continuidad del proyecto de Morales.

Mientras Morales aparezca como el arquitecto del poder y Sadir como el administrador de una estructura heredada, será muy difícil instalar la idea de un liderazgo autónomo.

Y esto adquiere todavía más importancia si Sadir pretende pedirles a los jujeños un segundo mandato: ¿los jujeños quieren cuatro años más de Sadir o están buscando una alternativa al ciclo Morales-Sadir?

Si se impone la segunda parte de la pregunta, Sadir tendrá un problema serio: no alcanzará con cambiar nombres, hacer obras o modificar el discurso electoral; necesitará demostrar que existe una etapa nueva.

En rigor de verdad, no habrá etapa nueva sin cabezas nuevas. ¿La de Sadir es una cabeza nueva o seguirá influenciada por las ideas anacrónicas del “ciudadano común”?