Reiteran que todas las garrafas son subsidiadas por igual

Según el ex subsecretario de Energía de la Nación, Cristian Folgar, en diálogo con Radio 2 , “no existe ni garrafa social, ni garrafa para todos, porque todas las garrafas son subsidiadas por igual”.

“Lamentablemente el programa no tuvo éxito. Creo que está bien intencionado; la idea de que cualquier argentino pueda comprar en cualquier lugar de la Argentina la garrafa a 16 pesos es un objetivo loable. Para eso se destinaron subsidios presupuestaros, pero lamentablemente cuando el usuario va, la garrafa no la consigue a ese precio y según las zonas del país la consigue a mucho más”,  comentó.

Dijo que el gran problema del programa es que el Estado sigue pagando los subsidios a pesar que los consumidores pagan mucho por la garrafa. “Están subsidiando algo que no existe”, afirmó.

Desde el año 2008 hasta fines de 2015 el Estado nacional habrá gastado diez mil millones de pesos. El presupuesto del año entrante es 2500 millones de pesos, a los que hay que sumar lo que la gente efectivamente paga. La falta de controles es precisamente la gran crítica que Folgar hace al programa. “Uno puede discutir un subsidio, si está bien o está mal dado, pero si alguien quiere dar un subsidio tiene que llegar y en este caso el gran problema es que el subsidio no llega. La gente debería comprar la garrafa a 16 pesos pero la compra a cualquier precio”, comentó.

El especialista explicó que el control se hace dificultoso porque la garrafa se comercializa de manera distinta a, por ejemplo, el gas natural o la energía eléctrica. “La garrafa se comercializa a través de comercios minoristas que son multirrubros  o polirrubros; no hay un comercio en el medio de la ciudad que venda sólo garrafas. Venden un montón de cosas y tienen la garrafa como algo más. Suponer que el Estado le va a poder exigir a ese comercio minorista que venda la garrafa a un precio determinado, es no conocer cómo se maneja la cadena minorista. El alcance del control del Estado llega hasta las etapas anteriores, hasta el fraccionador o en el mejor de los casos hasta el distribuidor. El subsidio se va perdiendo al final de la cadena”.

Según folgar, una de las medidas tendientes a evitar esta situación es que las garrafas lleguen lo más cerca posible de los consumidores, para acortar la cadena de distribución, “poner la garrafa lo más cerca posible de la casa de la gente”.
 
El ex subsecretario de Energía de la Nación consideró que lo ideal sería subsidiar al usuario y no a la cadena comercial, es decir que la plata la reciba el usuario. “Ya la plata la recibió. Después podrá o no comprar la garrafa, comprarla más caro o más barato, pero ya el subsidio del Estado lo recibió y ya lo beneficiamos y no se nos perdería la plata en la cadena comercial”. 

Folgar dejó algo en claro: “La garrafa es una sola, simplemente la venden a precios distintos”, dijo desmintiendo lo que sostienen algunos legisladores del oficialismo, en el sentido de que existiría una garrafa social y otra comercial.

Además, aseguró que por el alto costo del transporte, a las empresas les conviene repartir cerca de sus plantas, por lo que las ciudades alejadas, se quedan sin garrafas pronto.