Abril se despide
Abril se despide, y la melancolía envuelve el paisaje luminoso, mora en las montañas y endulza los instantes. Y sabemos que necesitamos también de la poesía por donde anida el espíritu del hombre para reconfortarnos. Y entonces recordamos que en un día como hoy, 29 de abril, nacía una de las poetas más intensas y frágiles de la Argentina.
Nos referimos a Alejandra Pizarnik.
ALEJANDRA PIZARNIK
“la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos…”
Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y pintura con Juan Battle Planas.
Es una de las poetas más importantes de Argentina de la generación del '60. Su poesía lírica, roza el surrealismo y señaló a las posteriores generaciones poéticas. Abrió una puerta para las nuevas mujeres poetas que se vieron influidas por ella.
En su poesía confluyen las tradiciones románticas, simbolistas y surrealistas. Aparece lo desgarrador del silencio creativo, la seducción y la nostalgia imposibles, la tentación del silencio. Se exalta la vida, la libertad y la muerte, la infancia y sus espejismos, los espejos.
El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, murió de una sobredosis intencional de psicofármacos.
A continuación, presentamos algunos poemas de su libro Árbol de Diana publicado por primera vez en 1962 por la editorial Sur, dirigida por la escritora argentina Victoria Ocampo. Esa edición cuenta con un prólogo del escritor mexicano Octavio Paz.
En ellos se percibe su soledad, su lucha por la palabra, su sufrimiento existencial en la búsqueda de su identidad.
1
sólo la sed
el silencio
ningún encuentro
cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra
5
por un minuto de vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo
13
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome
18
como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme
23
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos
31
Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan mágicamente.
*
¡Gracias por tus poemas, Alejandra!
Susana Quiroga