Reconstruyen saberes y tecnologías andinas en producción de metales
Arqueólogos extrajeron plomo argentífero, un mineral que contiene plata, procedente de la mina Aguilar, lo que permite reconstruir la cadena operativa de producción de metales de los pueblos andinos precolombinos.
(Télam)
Las pruebas realizadas por un equipo de científicos argentinos y franceses, en el marco de un programa de arqueología experimental andina, permitieron constatar la alta eficacia de los hornos metalúrgicos (conocidos como huayrachinas), para la producción de metales preciosos, de tamaño relativamente reducido y bajo consumo de carbón vegetal.
"A raíz de los resultados alcanzados, se prevé establecer en Tilcara una nueva plataforma experimental sobre las antiguas metalurgias, el primer emprendimiento de este tipo en Latinoamérica", dijo a Télam Pablo Cruz, investigador del Conicet, y director del Instituto Interdisciplinario Tilcara, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
El procedimiento consistió en "construir hornos que funcionaron únicamente con carbón vegetal y la acción del viento de montaña (con una velocidad entre 4 y 11 metros por segundo), alcanzando temperaturas superiores a los 1.200°C", dijo Cruz, titular de la investigación junto al arqueólogo Florian Tereygeol, especializado en el mundo de la antigua minería.
Asimismo, verificamos "un consumo notablemente reducido en carbón vegetal, un aspecto de suma importancia en el ambiente semidesértico del altiplano surandino, y que cambia nuestra noción sobre el costo económico y ecológico que tuvo la producción de metales en el pasado prehistórico" añadió Cruz desde Tilcara.
"Conocer los saberes y tecnologías que los pueblos andinos precolombinos desarrollaron para producir metales preciosos es el propósito de esta investigación", sostuvo el arqueólogo.
La importancia de los metales no radica "sólo en el enorme potencial de sus materias, que permitieron la elaboración de objetos resistentes y sofisticados, sino también en el enorme encanto que provocaron sus brillos y tonalidades, principalmente el oro y la plata", explicó.
Para los científicos, hay un aspecto más de los metales que provoca fascinación: "la manera mágica en que son producidos".
En efecto, para obtener los metales es necesario primeramente extraer de las entrañas de la tierra los minerales metalíferos y luego manipularlos reiteradas veces mediante el calor u otros agentes físicos o químicos.
Cruz explicó que el proceso exige "transformar la roca sólida en un líquido viscoso, incandescente y centellante en un nuevo material sólido y brilloso".
"La antigua metalurgia, basada principalmente en el uso de hornos, fue, en todos lados, el dominio de las alquimias", subrayó Cruz y mencionó "al sur de Bolivia, norte de Chile y de Argentina como una de las regiones del continente con el máximo desarrollo en producción de metales, sobre todo a partir del primer milenio de nuestra era".
"Numerosos establecimientos mineros y metalúrgicos prehispánicos, destacados tanto por la escala de la producción como por la sofisticación de las tecnologías empleadas se hallaron en esta región", explicó.
De hecho, una de las principales razones por las cuales los incas se expandieron desde el Perú hacia el sur a finales del siglo XV fue la procuración de nuevos yacimientos, pero también de nuevas tecnologías.
Con la llegada de los españoles, la explotación de los recursos minerales presentes en esta región se convertiría progresivamente en el centro y motor económico de la empresa colonial en el mal llamado "Nuevo Mundo".
Estas investigaciones arqueológicas "de yacimientos coloniales de los siglos XVI y XVII" se realizan desde 2003 y dieron lugar a la construcción de hornos metalúrgicos andinos en la plataforma experimental de Melle, un pequeño pueblo de Francia, donde se encuentran ubicadas antiguas minas de los Reyes Francos.
Por primera vez, en abril de este año, la experimentación se hizo en Tilcara, con la colaboración logística del Instituto Interdisciplinario Tilcara de la UBA.

