Jujuy | Punta Corral

Cuando la devoción se vuelve música por la "Mamita del Cerro"

Todos los años miles de peregrinos se apuestan a subir al Santuario de la Mamita del Cerro, la Virgen de Punta Corral, entre ellos las bandas de sikuris que contagian con su música la alegría y el entusiasmo.

La peregrinación a Punta Corral comienza para algunos en el pueblo de Tumbaya para otros en Tilcara o en Tunalito, en una agreste y escarpada geografía que da cuenta de la belleza natural de los paisajes jujeños. 

La fe de los peregrinos se manifiesta a través del esfuerzo que supone llegar hasta esa planicie en la altura, donde está la Capilla en el lugar que la Virgen eligió para quedarse.

Entre los protagonistas de esta multitudinaria peregrinación, nos encontramos con unos personajes particulares que contagian el gozo y la alegría de la fe a través de la música, ellos son los sikuris. Puneños, quebradeños, vallistos y ramaleños, suben a Punta Corral, resistiendo al sol, al frío y al cansancio.

En el barrio de Chijra de nuestra capital, hay una banda en particular que vio sus inicios en el año 1992,  cuando Don Manuel Méndez, un padre de familia y amante de la música, decidió formar la Banda de Sikuris "San José", para participar junto a su familia y amigos de las honras a la “Mamita del cerro”.

Casualmente por el año 1835 un señor que llevaba el mismo apellido, Don  Pablo Méndez, vió aparecer por primera vez la imagen de una reluciente señora que vestía de blanco, era la Virgen que había elegido los pedregales de Punta Corral, ese lugar de belleza única que solo disfrutan aquellos que suben.

Dos hombres de distintas épocas pero con una misión en común, honrar a la Virgencita. De esta forma Don Méndez, el de nuestro tiempo, peregrinaba hacia el santuario con sus hijos, hasta que en 1994 logró a base de mucho esfuerzo subir con su propia banda de sikuris.

Por distintos problemas de salud, Don Manuel Méndez tuvo que dejar de subir al Santuario, pero hasta donde Dios y la Virgen se lo permitieron fue a esperar a su Banda de sikuris, su familia, al regreso en Tumbaya. 

Luego de su partida, hijos, primos y nietos decidieron continuar esta tradición, y  es por eso que tres meses antes de que llegue el día del ascenso de los peregrinos, empiezan a prepararse para llevar en su música el legado que les dejó Don Manuel, el cariño por la Virgen y la música.

Cuenta uno de sus hijos, Hermindo Méndez (45),  "Tenemos fe y amor por la Virgen y hacemos un esfuerzo para ir a agradecerle que cada año podemos subir. Mi papá nos inculcó eso y eso es lo que hacemos con nuestros hijos y nietos".

En este tiempo de perdón, de agradecimiento, de cumplir promesas, los sikuris llevan sus pedidos a la Virgen, en especial que el año siguiente puedan volver a subir hasta su altar, con todo lo que significa caminar a más de 3500 metros de altura.

Hermindo Méndez, hombre trabajador que se da tiempo para ensayar con su banda expresa,   "Uno no siente cansancio, no se siente hambre pero siempre hay que ir preparado. Es muy lindo porque ahí ve uno el sacrificio de la vida misma, que es el caminar y el peregrinar siempre. Uno aunque se caiga tiene que seguir adelante”.   

Arriba en el Santuario se entrecruzan miles de historias de personas que llegan de todas partes, la historia de la Banda de Sikuris “San José” solo es una de las tantas que nos invitan a conocer, o continuar con la inexplicable experiencia que se vive en las alturas.

Punta Corral es ese sitio que acoge a la Virgen de los cerros, de cabellos negros, largos, de tez morena que los peregrinos reconocen como su Madre, Madre que los cuida y les concede sus milagros desde hace más de un siglo. 

Al igual que Don Manuel Méndez, Hermindo, su hijo es un hombre de gran fe, “Le diría a la gente que suba con devoción, con cariño, porque la Virgen cumple y la fe mueve montañas. Por mi parte, hasta que la Virgen me diga basta voy a seguir subiendo”.