Cannabis sí, pequeños productores tabacaleros no
- La preferencia del primer mandatario provincial desprotege a pequeños productores que son avasallados por la situación económica problemática del país y la provincia.
- Escasez de combustible, dolarización y falta de mano de obra complican a pequeños productores tabacaleros de Jujuy.
Uno de los problemas que Pablo Sánchez, productor tabacalero de Jujuy, tiene que enfrentar día a día, es la falta de combustible. Como contó a nuestro medio, diariamente corre entre estaciones de servicio donde sabe que habrá combustible, para llenar bidones o tanques, o al menos intentar hacerlo.
“No te venden lo que quieras, dan margen a cada persona que va a comprar. Es lamentable que en estas fechas, cuando estamos en plena temporada y se preparan los suelos para comenzar la nueva campaña de plantación, tengamos que andar así”, dijo.
El dólar es otro inconveniente, tanto para el tabacalero como para otros sectores del campo. Agroquímicos, insumos, semillas y fertilizantes, todos tienen sus precios dolarizados y la suba de la moneda es perjudicial para los productores.
“Todos dependen del dólar para comprar, todo viene dolarizado, y de además del faltante hay productos que son escasos, los tienen en stock y no los quieren vender. Se complica un poco más producir y, sumado a todo eso, el costo de producción es muy elevado”, dijo Sánchez.
Si bien los precios de lo que necesitan son dolarizados, la producción se vende en pesos.
“No tenemos variabilidad con respecto a la recaudación; con el incremento del dólar tenemos un peso fijo en el que cobramos”, sostuvo el productor.
Gas
Un subsidio de gas destinado a productores para, por ejemplo, secar tabaco, es algo con lo que muchos de ellos cuentan, y les sirve para abaratar costos. Las gestiones deben realizarse entre ellos mismos, la Cámara de Tabaco, el Ministerio de la Producción, y entidades nacionales. Pero este año, a pesar de que el trámite vence en julio, aun no parece haber sido activado.
El año pasado, de acuerdo a Sánchez, se pagó a cada productor aproximadamente $11.000 por hectárea con este subsidio de gas. No todos tienen instalaciones propias o estufas para secar tabaco y tienen que llevar su producción a terceros, que brindan este servicio y cobran por porcentaje.
Este año, cuando se presentan los programas operativos y se debería haber pedido el subsidio de gas, no se realizaron las gestiones necesarias.
“Tendría que haber sido presentado por la Cámara de Tabaco y elevado a nación para darle curso; por la demora de estas gestiones este año, al finalizar la campaña se estaría pagando de nuevo, como el año pasado, por hectárea de producción. Eso amortizaría el costo de producción, lo que uno invierte, pero tenemos entendido que hasta hoy no hay presentado ningún programa en nación”, indicó el productor.
Cuando se enteraron de esta gestión, varios productores fueron al Ministerio de la Producción, donde les dijeron que se había presentado un proyecto para obtener el subsidio, pero había que hacer correcciones y no se volvió a presentar.
El ejecutor de este programa es la Cámara de Tabaco jujeña, pero la entidad que eleva los programas a nación es el Ministerio de la Producción. En esa Cartera les dijeron a los productores que la Cámara no había enviado los programas; en la Cámara les dijeron que el programa había sido presentado al Ministerio y que no lo habían elevado a nación. Y ahora los productores no saben cuál es la verdad.
“Presentamos una nota a la Cámara del Tabaco pidiendo una respuesta escrita de si se envió o no, en qué instancia está, y si no se envió, que hagan el envío porque tienen hasta julio para hacerlo y pedir el recurso. Muchos productores cuentan con ese dinero y creen que el programa está presentado en nación y lo cobrarán, cuando en realidad no es así”, dijo Sánchez.
Hectáreas a plantar
Tanto Sánchez como otros productores, de acuerdo a sus expresiones, plantarán hasta donde les permita su capital. Siempre que termina una campaña planean trabajar la misma cantidad de hectáreas, pero el aumento de precios de insumos, herramientas y maquinaria reduce esa posibilidad.
“Una rueda de tractor grande hoy cuesta un millón de pesos, y eso recorta el capital. Si tenías para plantar 10 hectáreas tal vez terminás plantado 8 o 7 porque no alcanza el dinero. Y más allá de todos los insumos hay que tener en cuenta la mano de obra, que se paga casi a diario”, comentó.
Esta situación, de acuerdo a Sánchez, perjudica a todos los actores, incluido el Estado: a menos cantidad de hectáreas plantadas se obtendrán menos kilos de tabaco, y con menos kilos de producción, se recibirá un aporte menor del Fondo Especial del Tabaco.
“Bajamos la producción y baja la recaudación en la provincia”, subrayó.
Nadie quiere trabajar
La mano de obra para la producción de tabaco, de acuerdo a Sánchez, es un problema desde hace tiempo. Algunos productores dialogaron oportunamente con autoridades del Ministerio de la Producción al respecto considerando que podrían realizar un convenio con instituciones como la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) o la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA) para que personas que cobran beneficios o programas del Estado pudieran ser fichadas para trabajar sin perder los beneficios.
El personal se consideraría temporario, empleado durante la temporada, y luego volvería a cobrar lo percibido a través del estado.
“El problema es que muchos que cobran alguna ayuda no se quieren fichar (por miedo a perder el beneficio) o prefieren no trabajar, porque con lo que cobran les alcanza”, sostuvo Sánchez.
Además, reconoció que la mano de obra es escasa, que eso es un problema para el sector, y que por un convenio de corresponsabilidad gremial, cada pago del Fondo Especial del Tabaco viene con un descuento de 36 pesos por kilo de tabaco ensebado
“Tengamos o no personal, si hago 10 hectáreas y tengo que registrar 40 personas, y registro solo 2, el convenio me cobra por 40 personas porque es lo que toman como referencia”, describió el productor.
“La gente sale corriendo porque no se quiere fichar; quienes cobran un plan o beneficio no quieren ficharse”.