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Juicio lesa humanidad: “Dumbo” Turk, era como mi hermano", dijo Said Jorge LLapur

Llegó apoyado en su bastón y tirando un pequeño carrito donde traía su equipo de oxígeno. Said Jorge Llapur, el jurista jujeño contó cómo su familia buscó por más de seis meses, infructuosamente, a su primo Ernesto Turk.

Llapur relató que todo empezó en 1976. En ese año se desempeñaba como abogado en Fiscalía de Estado y recibe una llamada de su tía, comunicándole que su primer hermano, Ernesto Turk, había sido detenido  en la policía. “Yo era como su hermano mayor, es más creo que influencié yo para que él estudiara abogacía. Pero también le gustaba mucho la historia; era un estudioso en ese sentido. En principio no le di importancia, pero me apersoné a la Central de Policía donde me contacté con el Comisario Ernesto Jaig de ‘oscura memoria’. Yo lo conocía cuando entró a la policía, que entró como técnico. Me atendió y como que le restó importancia a la detención, afirmando que era una ‘cosa pasajera’; sí mencionó que mi primo estaba catalogado del  ERP”.

Luego el  abogado continuó con su testimonio: “Yo decía que cuando salga, le voy a dar unas cuantas patadas, pero reconozco que no era consciente de la situación, como cuando uno va a ver al hijo que lo detuvieron por exceso de velocidad.  Ahí me dejaron verlo; era en una dependencia de la guardia de infantería, esa que da a la calle Alvear,  donde están detenidos y le estaban por tomar declaración, un oficial, que también conocía, Damián Vilte, que era un hombre bastante gordo y ya murió.
Después de eso, las dudas y diferentes versiones, como que pase por aquí, que por allá. Empezamos ha hablar  gente, todos los hombres de la familia se movilizaron, sobre todo porque  por coincidencia éramos abogados.  Lo primero que queríamos saber era la verdad; qué es lo que pasaba.
En ese tren de gestiones, con una hermana mayor,  fuimos a verlo al obispo de Jujuy  Monseñor Medina. Yo no lo conocía hasta ese tiempo y no aportó nada. Después me entrevisté con Jaig otra vez, y me decía que “no tenía nada que ver”.
Poco tiempo después hablo con el sub jefe de policía y me insinuó que la causa “era muy, muy grave”, pero con otro policía se hacían señas, como que “ya viajó”.

Llapur dijo no recordar si habían interpuesto un recurso de habeas corpus para tratar de establecer el paradero de su primo.  Comentó también que en julio, la esposa del detenido, en compañía de una tía del mismo, visitaron al mayor Arenas, quien les informó verbalmente que “Jorge Ernesto Turk habría fallecido en un enfrentamiento, el 07 de julio de 1976 en la localidad de Ticucho, Tucumán,”. Al preguntarle por el cadáver, les informó que debían trasladarse a Tucumán.

“Decidimos ir a buscarlo todos juntos, luego de discutir quienes iríamos a buscarlo, pero que el cadáver de mi primo lo queríamos encontrar. Entonces salimos en mi auto con su señora y una prima. Realizamos gestiones ante organismos militares y nos autorizaron a concurrir al cementerio de la ciudad de Tucumán a los efectos de realizar el reconocimiento de un cadáver, que supuestamente habría fallecido en el enfrentamiento de referencia, con resultado negativo. Al volver de Tucumán la esposa del detenido no fue atendida por ninguna autoridad policial ni militar” aseveró.

También relató que en una oportunidad, cuando él había viajado a Buenos Aires por cuestiones laborales llamaron por teléfono y al atender su esposa, el capitán Viola “le pidió no que siguiera hurgando, porque le iba a pasar algo a igual a mis dos hijos mayores”.

 

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