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Juicio histórico: Rechazaron la recusación al Dr. Morín

El pedido de recusación había sido presentado ayer por las defensas Rafael Mariano Braga y Eduardo Bulgeroni, por entender que el magistrado “había hostigado” al  testigo Luis Navarro.

El presidente del Tribunal Oral Federal, Vicente Casas y el Juez Mario Marcelo Almaraz, rechazaron el pedido de recusación contra el Dr. Daniel Morín, por entender que no se extralimitó en sus funciones y que no había cometido falta alguna. De hecho, cunado la jueza subrogante, Dra. Fátima Ruiz López preguntó al testigo cuál era su estado de ánimo, este manifestó que bien y que no se sentía intimidado por Morín.

La jornada de hoy fue la vigésimo sexta del juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en nuestra ciudad. En esta oportunidad, la Jueza Fátima Ruiz López siguió las alternativas de la audiencia por videoconferencia, desde el Consejo de la Magistratura, en Capital Federal.

Seis eran los testigos citados para hoy. El primero en prestar declaración fue Raúl Ramón Bartoletti, de Ledesma, quien sufrió dos detenciones. En la primera de ellas estuvo detenido durante una semana en la Central de Policía de nuestra ciudad; en la segunda durante más de un año.

En su última detención,  Bartoletti fue llevado a Guerrero de donde fue trasladado el 4 de agosto de1976 al Penal de Villa Gorriti. Allí estuvo en calidad de incomunicado hasta el 7 de octubre, en que fue trasladado a la ciudad de La Plata.

Bartoletti recordó que fue sacado de la casa de sus padres, en Ledesma, y llevado a la comisaría de la localidad, vendado. Al llegar a Guerrero dijo que escuchó que Jones Tamayo preguntó quién era Jony Vargas, y que cuando este se identificó, comenzó a golpearlo con un látigo de acero.

Contó que en Guerrero vivieron días de terror por los gritos que escuchaban de otros compañeros detenidos. “Estábamos vendados y atados de las manos. Sentíamos gritos de lo que creíamos que eran simulacros de fusilamiento ya que no veíamos nada”, relató.

El testigo contó que la estadía en Guerrero fue “un momento muy duro y cruel, igual que en La Plata. Gorriti fue transición”. En Guerrero estuvo todo el tiempo en el piso, soportando el frío, por lo que cuando llegó a Gorriti, al principio dormía vestido.
 
Raúl Bartoletti dijo que en Gorriti fue tratado correctamente, mejor que en Guerrero, a pesar de su incomunicación. Con otros presos eran sacados de sus celdas sólo para higiene personal. En el lugar pudo ver a Jorge Weiss, los hermanos Alfaro y Samán.

Durante su detención en nuestra ciudad no podían ver a sus familiares, aunque sí recibir cosas que estas les llevaran. En ese tiempo no los sacaban al patio; solamente al baño. El tiempo dependía del guardia, y recordó con gratitud a “un señor grande que tenía el gesto de dejarnos más tiempo en el baño, como para no estar tanto en la celda”.

El 7 de octubre, día de su cumpleaños, fue trasladado al Penal de La Plata.  El testigo relató que al llegar a esa unidad penal vio gente vestida con guardapolvos blancos, que estaban formados en fila. Los presos debían pasar frente a ellos que los golpeaban a patadas.  A medida que llegaban a las celdas entraban de a dos y él estuvo alojado junto con el Dr. Luis Aridez.

Recordó que el médico tenía para con él una actitud paternal y le decía que estudiara Psicología, que él lo iba a ayudar con los libros. “Aredez se refugió en la espiritualidad. No me habló de torturas en Gorriti, pero sí que lo pasó muy mal”, dijo el testigo.

Uno de los detenidos tenía una hermana en La Plata que lo visitaba. Por su intermedio pudo avisar a su familia que se encontraba detenido en ese lugar. Allí por primera vez pudieron visitarlo.

Bartoletti no recuerda la fecha, pero dijo que fue liberado en agosto o septiembre de 1977.