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Juicio histórico: “Ningún Habeas Corpus tuvo éxito”

“Ningún Habeas Corpus tuvo éxito porque al no precisarse  el lugar  de detención, el trámite quedaba inconcluso”, respondió El ex juez Federal Carlos Magnus Topp al requerimietno del fiscal Pablo Pelazzo en el marco de los juicios de Lesa Humanidad.

Hoy viernes se realizara la última audiencia de la etapa de pruebas con dos testigos, luego el TOF evaluara las pruebas incorporadas a las causas, y en poco tiempo se conocerán los alegatos de las partes. Se estima que en marzo se podría conocer la sentencia de este primer juicio.

El Dr. Carlos Magnus Topp se lo recuerda como Juez Federal en la provincia, aunque para el tiempo que se le requirió  testimonio en esta audiencia (1976) ocupaba el cargo de Procurador Fiscal, según fue su respuesta a la consulta de la defensa del imputado Orlando Vargas.

El Fiscal Ad Hoc Pablo Pelazzo le pregunto si había conocido a Juan Noguera y el testigo detallo por ejemplo que “había hablado con Noguera en una unidad carcelaria de Caseros o La Plata, no recuerdo bien, traje sus saludos para su madre que concurría al juzgado para averiguar sobre su hijo” sostuvo.

Respecto a Jones Tamayo (Juan Carlos) dijo que creía haberlo visto en una reunión protocolar y mantenido una charla telefónica. “Supongo que sí, se que por el esposo se habían presentado varios recursos” contesto respecto a si conocía  los Habeas Corpus presentados por Olga Aredez. Tampoco aseguro conocer a Soledad López, algún recuerdo manifestó tener de Mario Heriberto López al igual que de Máximo Tell.

En cuanto a la consulta del  Fiscal Pelazzo a la supeditación a la autoridad militar, lo negó absolutamente mencionando que se pedía colaboración a la Policía Federal. Y fue terminante al manifestar que “ningún Habeas Corpus tuvo éxito” porque al no precisarse  el lugar  de detención, el trámite quedaba inconcluso.

La Abogada querellante María José Castillo le pidió las fechas en que ejerció como Juez y si visito en esa calidad la cárcel al fin de conocer la situación de los detenidos. El Dr. Topp dijo haber asumido en la primera quincena de enero de 1977 hasta octubre de 1984 y que  visito Gorriti comprobando lo severo del régimen a que eran sometidos los presos políticos, “recreos una vez al día, aislados, debían pedir permiso para ir al baño, no podían leer. Ante eso manifestó que se confecciono un Expediente ordenando a las autoridades del penal que se atengan a las leyes “con resultado negativo” Incluso dijo haber comunicado a la Presidencia”.

La defensa de Orlando Vargas le pregunto si entre 1976 y 1983 la Justicia tenía competencia para intervenir con los detenidos a disposición del PEN,  “no, pero un detenido siempre debe estar bajo la competencia del  Juez” contesto finalizando así su testimonio.

“La autoridad militar disponía a su antojo”
 
Previamente declaró el Juez Federal Néstor Meyer quien dijo que fue designado por el gobierno de Estela Martínez de Perón en el año 1974 hasta mediados de mayo de 1976 y que renunció y a la semana siguiente lo dejaron cesante.

Al ser consultado si tuvo a su cargo detenidos a cargo del Poder Ejecutivo contesto enfáticamente “jamás”, el Fiscal Ad Hoc le mencionó nombres de detenidos a lo cual Meyer dijo no conocerlos.

Aclaró que su función en esa época era intervenir en los recursos de Hábeas Corpus a lo cual el Presidente del Tribunal, René Vicente Casas, le preguntó si fue víctima de un atentado, a lo cual respondió que si, que en una oportunidad su casa fue “itaqueada” y rompieron la puerta y una ventana de su vivienda, agregó “tenían el teléfono de mi casa intervenido por la policía federal, esto fue en el 76”.

La abogada querellante, Maria Jose Castillo le preguntó a Meyer si recordaba por quienes se interponían los habeas corpus, a lo cual respondió que si el detenido estaba a disposición de la Policía Federal se le pedía informe y si se hacía un dictamen favorable al parecer “les molestaba, por eso el atentado en mi casa, pero nunca emití oficio por detenidos del penal de Gorriti”.

Luego la fiscalía le exhibió a Meyer distintas fojas de expedientes del año 1976 donde reconoció su firma y al ser consultado sobre una foja donde Bulacio dispone de detenidos que eran de la justicia respondió: “la autoridad militar disponía a su antojo”
 
 
“Nos dijo que un proceso de reconstrucción”
 
José E. Ibáñez fue agente penitenciario entre 1965 y 1990, y afirmó que “al presentarse a trabajar después del golpe de Estado, los recibió el Tte. Vargas. Nos hizo formar en el patio y sostuvo que había un proceso de reconstrucción, que sigamos con nuestro trabajo que con nosotros no había nada”.

Aseveró  que él estaba en el Pabellón 5 con los presos comunes y que escuchaba que había gente en el Pabellón 1 y en el 3 que estaban a disposición del PEN. Dijo no haber visto nunca a Braga (Mariano) ni a Bulgheroni (Eduardo). “Al Mayor Arenas lo vi una sola vez cuando me trasladaron a la Granja”.

El Fiscal Pablo Pelazzo le consulto respecto a haber visto traslados masivos y respondió que  no vio pero” si escuche que llegaron camiones del Ejército y cargaron presos”  preciso que fue después de las 16.00 horas.

Por su parte el Dr. Juan Manuel Sivila le pidió que contara que les explico Orlando Vargas cuando se hizo cargo, “que estaba como interventor del Penal, no recuerdo otra cosa”.

Finalizado este testimonio, la Dra. María José Castillo  aporto el Reglamento Secreto del Ejercito RC9, proporcionado por la doctora Mirta Mantaraz.
El Dr. Ricardo Vitellini, defensor de Mariano Braga, pidió que se instruya a los peritos trabajar con la documentación existente y que se presenten a testimoniar el médico cirujano Ginesin, el Mayor Chávez detenido en Tucumán, el General Carlos Alberto Martínez, el Cnel. Alaiz, Rafael Videla y los dos subdirectores de Gendarmería Nacional relacionados a la investigación de Julio Rolando Álvarez García.

Últimas instancias


El primer testigo que prestó nuevamente declaración fue Juan Bosco Mecchia, que estuvo detenido desde diciembre de 1976 hasta abril de 1978, alojado en el pabellón Nº 3 del Penal de Gorriti. El testigo declaro que estuvieron incomunicados, que lo sacaban de la celda para higienizarse y 15 minutos de recreo en el patio. Resaltó que si bien no fue golpeado recibió amenazas, maltrato y tortura psicológica.

Fue consultado por la defensa sobre la atención médica recibida en el penal y contesto que tenia problemas digestivos y una hernia, y lo llevaron con un médico que solo le dio unas pastillas.

También le preguntaron sobre si hubo un “campeonato de ajedrez” en el penal, y Juan lo negó, y aclaró que los detenidos buscaban distraerse y comunicarse clandestinamente y armaban las piezas de ajedrez y jugaban sin que los vean ya que estaban encerrados casi la mayor parte del día.

En cuanto al ex interventor Vargas, dijo que no lo identificaba; pero sí sabía que era el jefe del Penitenciario.

El fiscal Francisco Snopek, consultó al testigo sobre detenidos golpeados, a lo cual contestó que Horacio Vale fue golpeado y que se comunicaban con los “jarritos de lata” y que una vez en el baño le contó que lo maltrataron y lo golpearon.

En cuanto a las visitas en el penal, dijo que recibió tres, dos de ellas que fueron autorizadas por el obispado y una por el RIM 20.

Por su parte, el fiscal Pablo Pelazzo preguntó al testigo acerca del aislamiento en el penal y las torturas, a lo que contesto que no recordaba muy bien, pero que las historias de torturas las escucho por parte de otros compañeros. Resaltó que cuando estuvo como desaparecido en la Central de policía y en el Penal lo vio a Armando Tilca, Collauti, Álvarez que también le comentaron del maltrato.

En el último tramo de su testimonio Juan Mecchia hizo referencia a la “lata” que les dieron para realizar sus necesidades, que sacaban a la mañana y a la tarde para limpiarlas.
 


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