El economista que quería el modelo pero sin los Kirchner
“Si un colectivo anda mal porque el chofer choca, que hacemos ¿quemamos el colectivo o cambiamos el chofer?”.
Con esa pregunta retórica, el economista Raúl Llobeta explica por qué hubiese preferido que el quiebre político que observó el país en 2015 expulse sólo a los corruptos del modelo kirchnerista, sin modificar las políticas económicas, que desde su punto de vista configuran un sistema más justo para el ciudadano promedio.
En el accidentado colectivo con el que Llobeta grafica su idea, el chofer que choca serían la multitud de funcionarios k que pasaron por la gestión pública llenándose los bolsillos.
El disparador de la breve consulta para el profesional, docente universitario y autor de libros que estudian el fenómeno de la pobreza, es el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, que da cuenta de una pobreza alarmante que afecta a seis millones de personas en todo el país.
“En Jujuy hay algunas mediciones (sobre pobreza); en la Encuesta Permanente de Hogares viene creciendo desde los dos últimos años de la gestión anterior y este año y medio de la gestión actual. Uno la nota cuando va a comprar”, explica.
El problema de estanflación, como definen los economistas al proceso de inflación sin crecimiento, tiene su origen según Llobeta en la concepción ideológica que utiliza el gobierno actual para ordenar la macroeconomía.
“Los ganadores de este modelo son mineras, grandes exportadores sojeros y trigueros, bancos y supermercados; quienes quedamos mal somos los que compramos, el laburante, el que vive del mercado interno, los jujeños que vivimos de prestar servicios y trabajar para los jujeños”, afirma.
En el caso de Jujuy observa que “desde la etapa Fellner yo veo que los políticos siguen enamorados de tabaco y minería, este gobernador habla de litio o algo similar, pero esas tres actividades dan plata, pero no dan trabajo”.
“La plata que dan, se la dan a empresas que se la llevan. Entonces todo muy bonito, mucha prosperidad, pero extraen recursos naturales, generan divisas que se van y los jujeños la vemos pasar”, define.
No obstante, el economista aclaró que su opinión no apunta a atacar esas actividades a las que considera que “hay que cuidar”, pero considera que los esfuerzos del Estado deberían estar enfocados en las actividades más pequeñas.
“Los que vivimos los ´90 sabemos que esto no es crisis, esto es así, es un país para unos grandes del centro del país que vienen desde el 1.800 queriendo un país liberal que beneficia siempre al puerto y a los exportadores, contra el resto del país, los cabecitas negras, que queremos que el estado los controle, les saque plata y los redistribuya”, expresó.
Allí deslizó una comparación llamará la atención de algún un desprevenido que no haya estudiado la historia política reciente del país. “Alfonsín era muy parecido al gobierno de los Kirchner, limitando la economía, sacándole plata a los grandes y redistribuyendo en educación y salud, con o sin corrupción”.
“Este país y especialmente esta provincia es imposible pensarlo sin un estado fuerte que regule y retenga las riquezas que generan las grandes empresas. Trump en Estados Unidos está haciendo eso, Inglaterra se separa de la Unión Europea para controlar sus empresas, China controla a las multinacionales. O sea todo el mundo está dándose cuenta de que el problema son las grandes empresas que cuando no les cierran los números te dejan la llave y se van, como Pirquitas como Pan de Azúcar. Nosotros ya lo hemos vivido”, expresó finalmente.