El policía federal hallado con un tiro en la sien anticipó por Whatsapp que podía suicidarse
“Hasta el momento es un claro suicidio. No hay signos de criminalidad ni de la presencia de terceras personas en la escena”, dijo a Télam un investigador judicial del caso.
La víctima fue identificada como el agente Jonatan Sebastian Rivero (25), quien hacía tan sólo cinco meses que había egresado como suboficial de la PFA, y por el momento el fiscal de Avellaneda a cargo de la causa, Mario Prieto, caratuló el hecho como “suicidio”.
Si bien se dijo que era uno de los custodios de la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, fuentes policiales y judiciales aclararon a Télam que Rivero estaba asignado a custodias en el ámbito del MPF pero no en forma personal con la jefa de los fiscales.
El hecho ocurrió alrededor de las 8 de ayer en una vivienda ubicada en la calle Molina 248 de Sarandí, partido de Avellaneda, que Rivero alquilaba y donde vivía solo.
“Todo se inició porque un amigo de Rivero se preocupó por el tenor de los mensajes que le estaba enviando por Whatsapp. Eran mensajes de despedida. Ese amigo llamó a la dueña de la propiedad y le pidió que ingresara a la vivienda porque temía que el policía se hubiera quitado la vida”, explicó a Télam una fuente judicial.
Incluso, los pesquisas ya observaron en el perfil de Whatsapp de la víctima que en el casillero de estado donde los usuarios suelen poner disponible, ocupado o alguna frase, Rivero había puesto como mensaje: "feliz y en paz por fin".
Los dueños del inmueble llegaron, tocaron timbre, no obtuvieron respuesta y, cuando quisieron ingresar con su juego de llaves no pudieron porque las llaves de la víctima estaban colocadas del lado de adentro.
La puerta fue forzada y en el dormitorio, sobre el colchón, encontraron muerto a Rivero con un balazo en la cabeza, con orificio de entrada en la sien derecha, el torso desnudo y su pistola reglamentaria marca Bersa calibre 9 milímetros en la mano derecha.
El fiscal Prieto ordenó una batería de pericias, entre las cuales estaban la autopsia en la morgue judicial de Lomas de Zamora y la técnica del barrido electrónico en las manos de la víctima para detectar rastros de la deflagración de un disparo.
Fuente: Télam