Para el Obispado jujeño, Halloween conduce al oscurantismo
Muchas de las principales críticas contra el Halloween cuestionan que se trata de una festividad extranjera y desde la Iglesia Católica, principalmente se señala que es contraría a lo que plantea esta religión.
En contrapartida, muchos piden bajar el nivel de controversia al respecto al sostener que, en definitiva, para los chicos se trata de una forma sana de divertirse sin consecuencias.
Muchos comercios jujeños se mostraron de acuerdo con la festividad y hasta la alentaron con obsequios para los más pequeños que jugaban al " truco o broma" pero otros dejaron muy en claro, con carteles dispuestos en las vidrieras, que estaban en contra.
A través de un llamativo comunicado, el Obispado de Jujuy expresó su rechazo contra los festejos de esta semana porque lleva a los niños "a los caminos del ocultismo y del terror", e instó a ofrecerles que "se disfracen de santos y ofrezcan estampitas en vez de otras cosas".
Aquí el comunicado:
Desde hace ya un tiempo que en muchos lugares se celebra el 31 de octubre, vísperas de la fiesta de Todos los santos, una fiesta que no es cristiana ni argentina.
La celebración de Halloween es una de esas cosas “importadas” que no coinciden con nuestra cultura ni con la fe de nuestro pueblo que mayoritariamente profesa la fe cristiana.
De origen druida, de tiempos antes de Cristo y del hemisferio norte de Europa (Irlanda) procede este festejo, que pone en danza brujas y figuras de terror, mezclándolo todo con la “inocencia” de los niños que se disfrazan y piden golosinas.
Creemos que debemos tener en cuenta lo siguiente:
1.- No coincide con nuestros valores cristianos. Los cristianos creemos en Dios y en su infinita misericordia, mucho más fuerte que el mal en el mundo. El que está con Dios no teme.
2.- No es bueno que los niños entren como jugando en los caminos del ocultismo y del terror, porque hoy que hay tanta información y tanta posibilidad de conectividad, los niños pueden entrar a páginas inconvenientes y comenzar un camino de imprevisibles consecuencias.
3.- Sería mucho mejor ofrecerle a los niños la posibilidad de conocer e imitar la vida de los santos. Ya que el 1 de noviembre celebramos “a todos los santos”, favorezcamos el conocimiento de la vida y el ejemplo de los santos y que los niños, si quieren, se disfracen de santos y ofrezcan estampitas en vez de otras cosas.
Lo que señalamos no quiere ofender a nadie, sino simplemente, ofrecer algunas indicaciones para encaminar nuestras celebraciones por el recto sendero del bien, en especial cuando se trata de los niños.
Animamos a nuestras comunidades y a todo hombre de buena voluntad a transformar estas celebraciones con la levadura del Evangelio que nos exhorta a la santidad de vida.