Economía | Pobreza Argentina

Isaac Rudnik : “El nivel de distribución de los recursos es absolutamente inequitativo”

El crecimiento de la pobreza en el NOA, el estancamiento de la economía y la falta de crecimiento de la región, es producto de la mala redistribución de los recursos que ingresan al país, opinó el titular del  Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana.

Esta realidad se replicaba en todas las provincias del NOA, que a pesar del crecimiento económico del país, todavía se ven afectadas por aquella famosa frase de Raúl Alfonsín, que decía que “Argentina tenía una Patagonia despoblada, un centro del país rico y un norte pobre” y que nunca pudo ser revertida.

Isaac Rudnik, titular del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) afirma esta teoría y destaca: “Pasa que eso justamente tiene que ver con un modelo económico que sigue concentrado en la producción de determinada rama de la economía. Nosotros tenemos e hicimos un estudio el año pasado respecto a los sectores productivos que eran predominantes en la última parte de los 90, en los años 95 y 97 en el momento en que el modelo neoliberal ya había producido todas sus transformaciones y estaba en su máxima expresión: las 15 ramas productivas más importantes de aquel momento, siguen siendo las mismas ramas productivas que concentran el 75% de la producción de nuestro país. Esto conlleva una distribución regional de esos sectores productivos”.

A partir de este proceso, se deduce que provincias como Salta todavía mantienen altos índices de pobreza. “En el análisis que observamos de los últimos años, lo que ha sucedido claramente en todos los ámbitos de la economía, es que hasta el año 2007 y quizás una parte del 2008, hubo un avance  importante de la línea de sectores que iban saliendo de la pobreza y que habían caído en la primera parte del este siglo como consecuencia de la explosión del modelo en el año 2001 y 2002. Se generó más trabajo, trabajo genuino, se avanzó en el blanqueo del trabajo y como consecuencia de eso hubo un descenso de los niveles de pobreza e indigencia absolutamente notable”, dijo en conversación con Radio 2.

Resaltó Rudnik, que “a partir de esa situación, de esa época, este proceso se estancó y desde allí hasta el día de hoy, en todos los indicadores, es claro que no hay una generación de trabajo decente, de trabajo blanqueado, de trabajo protegido por todas las leyes laborales en la misma proporción en que ha seguido creciendo el producto bruto de la economía argentina. Esto trae como consecuencia, que los niveles de pobreza e indigencia, hayan quedado también en el orden del 25 y el 35% de la población, de promedio, de acuerdo a cada región del país”.

Cito algunos casos como Salta que llegan al 43% de pobreza o en el Chaco casi a la mitad de la población. “En algunas situaciones un poco por encima de esa cifra lo que es una manifestación a consecuencia de lo que planteada que el proceso económico, produjo un crecimiento general del producto, pero con una redistribución de los beneficios que no se condice con ese crecimiento”.

Hasta el año pasado, aproximadamente 600 mil cuentas sueldos se habían cerrado, denotando los problemas del empleo y la pobreza. “Seguramente fueron a condiciones de trabajo más precarios, los que pudieron mantener alguna fuente de empleo, y eso significa obviamente un descenso de su poder adquisitivo y de una precarización de las condiciones de trabajo. No es extraño que las cifras oficiales, estén siempre dando que el empleo precario no ha bajado en estos años entre el orden del 30 y 35 % y en algunos momentos ha subido”.

Reconoció que en Jujuy no es un problema de falta de recursos, sino de distribución. “Es justamente el elemento más criticable del modelo que se ha desarrollado en este país, sobre todo a partir del año 2007, 2008, desde allí hasta este momento, con los altibajos que tuvo el proceso, en líneas generales el producto bruto ha seguido creciendo. Sin embargo los niveles de pobreza e indigencia están estancados en las mismas cifras y porcentajes que en aquel momento”, afirmó. 

El especialista ratificó que “efectivamente crece la torta y la cantidad de pobres e indigentes sigue siendo la misma. La conclusión tiene que ver con que se plantea, que no hay un problema, que se ha estancado la entrada de recursos al país; no se ha estancado el crecimiento de lo que producimos todos los argentinos, sino que se mantiene un nivel de distribución de esos recursos que  es absolutamente inequitativo”.