La pirotecnia sonó fuerte en las fiestas pero a las autoridades no les hizo ruido
Durante las fiestas de fin de año se detectaron casos de comercialización ilegal en vía pública y uso indiscriminado de pirotecnia sonora, siendo este último una vulneración que poco importa a los organismos de control policial, municipal y contravencional.
- Se decomisaron ocho bultos con pirotecnia ilegal correspondiente a 30 secuestros.
- Las asociaciones protectoras de animales y de niños con autismo colaboraron con la detección y aviso.
Las fiestas pasaron pero las secuelas pueden durar mucho más, en este caso para la población que padece con los estruendos producidos por los fuegos artificiales (animales, personas con hipersensibilidad acústica, por ejemplo). Además de los controles preventivos donde se secuestraron 8 bultos de pirotecnia ilegal según describió el comisario Rubén Romero el jefe de la División explosivo del Cuerpo de Bomberos, hace falta reaccionar inmediatamente después de los eventos.
“En esta fiesta se realizaron 30 secuestros 12, Navidad y Nochebuena y 18 en lo que es año nuevo, este se trabajó conjuntamente tanto con la gente de contravención con el municipio y esta vez se sumaron también la asociaciones de protección de protector de animales y la asociaciones de niños con autismo”, explicó desde el cuartel de bomberos de Gorriti señalando que la mayor cantidad de material decomisado corresponde a San Salvador de Jujuy pero también hubo operativos exitosos en El Carmen, Palpalá, Monterrico, San Pedro.
Entre las personas que recibieron multas por infringir la ley N° 6.187 la mayoría corresponden a vendedores ambulantes y también comercios que vendían pirotecnia sonora. Las mencionadas ONG fueron importantes para la tarea denunciando los lugares donde se comercializaba, posteriormente las fuerzas de seguridad junto con personal del juzgado contravencional quienes labran las multas.
Una vez se realicen los trámites burocráticos los 8 bultos secuestrados serán destruidos y el año transcurrirá entre ocasionales talleres de concientización y alguna actividad cercana a eventos festivos. Hasta allí la tarea de los tres grandes actores, policía, control comercial u otra dependencia municipal y el Juzgado Contravencional designado.
Si bien es cierto que sin denuncia previa la tarea en el plano reactivo es relativamente más difícil, tampoco se vislumbra una actitud proactiva de las autoridades de control. Como resultado la gran cantidad de estruendos que coparon la escena navideña y el fin de año no traen aparejado su correspondiente infracción.
Aunque Romero reconoció la disminución de los estallidos en relación a 2023 también expresó que lejos de clausurar la conciencia colectiva hasta el año próximo “este es un proceso que hay que seguir capacitando y concientizando a la gente de lo que de lo que es el bajo explosivo de lo que puede provocar una pirotecnia”. Mientras tanto en Palpalá insisten en que las denuncias, por ser pocas, son ignoradas y por tanto no hay escarmiento para los infractores que se divierten a costa del sufrimiento de otros.