Navidad jujeña, mágica y encantada
Para la religión católica, los meses de diciembre y enero son importantes porque se conmemora el Día de la Virgen María, 8 de diciembre; el nacimiento de Jesús, 24 de diciembre; y el Día de Reyes, 6 de enero. El ritual de armar el árbol de navidad, esperar a los reyes magos y celebrar la Navidad es una ceremonia que, por creyentes o no, se practica en casi todo el territorio argentino.
En Jujuy, a estas ceremonias se les suma la confección comunitaria de los pesebres, que representan la espera y el nacimiento de Jesús en un paraje en Belén de Judea.
Los pesebres se representan con figuras que se montan en las plazas, en las iglesias y en las casas particulares. Durante esos 15 días, todas las tardes los pesebres son visitados por grupos de niños, niñas y jóvenes que danzan y tocan música alrededor del pesebre, en señal de adoración.
Organizarse para “ir a adorar” implica ensayar con los instrumentos varios días antes y practicar algunas de las coreografías. Como no hay escuela que enseñe a adorar, los niños aprenden observando y copiando a quienes ya saben.
Así también sucede con los villancicos, los cuales son interpretados por una banda de música y en la Quebrada de Humahuaca por las bandas de "sikuris".
Estas costumbres que comienzan en diciembre y se extienden hasta el mes de enero, con la “llegada de los Reyes Magos”, o a veces más, son las que le otorgan un sello distintivo a la Navidad en Jujuy, una navidad mágica y encantada.
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