Periodismo y política: el Pelado de Crónica, su crítica a los K y el "espanto" por el macrismo
- Esteban Trebucq, el Pelado de Crónica TV, conversó con Jujuy al momento.
- El popular conductor es oriundo de La Plata.
- Su salto a la televisión en 2016 expuso una carrera de tres décadas.
- Critica al kirchnerismo, es lapidario con el macrismo, y cree que el periodismo “languidece”.
Algo más de dos horas pasaron entre la convocatoria por Instagram y un mensaje de respuesta que destiló sencillez. “Dale, te paso mi celular”, se leyó en el chat directo con Esteban Trebucq, sin visto ni tildes azules ni problemas de agenda.
“Somos laburantes, para eso estamos”, explica el protagonista.
Aunque el Pelado de Crónica TV llega de lunes a viernes a casi todos los sitios del país desde hace sólo un par de años, tiene casi 30 ejerciendo el periodismo.
Todo comenzó con 8 colectivos por día. Era la cantidad de frecuencias que tomaba en la ciudad de La Plata, capital de Buenos Aires, para hacer un programa de radio a los 15 años.
Tres décadas, un libro y centenares de notas escritas en el periodismo gráfico después, la experiencia le permite decir que la grieta de la política argentina no te absorbe si buscás la verdad. “El periodismo militante es un oxímoron”, afirma.
La entrevista por videollamada se extendió por 25 minutos, aunque podría haber sido una charla de horas.
También habrá espacio para unas lágrimas. Fue cuando el Pelado tuvo que acordarse de aquel adolescente que comenzó el recorrido y hablarle. Es la prueba de que se trató de un trayecto cargado de esfuerzo.
JAM: ¿Cuánto tuviste que remar para llegar hasta acá?
ET: (Piensa en voz alta antes de responder en serio) Uh, qué hijo de p… que sos… Nosotros estamos acostumbrados a preguntar, no a responder.
(Ahora empieza a responder)
Me he esforzado siempre. Laburé mucho y el esfuerzo da resultados. Yo soy periodista y el periodismo se ejerce desde diferentes lugares.
Hoy mi trabajo es visto por más personas de las que me veían antes, pero no significa que sea mejor que antes. Yo trabajé siempre igual.
Siempre amé el periodismo, siempre fui un tipo histriónico, altisonante. Siempre fui un apasionado de mi laburo.
Trabajo desde los 15 años y cuando empecé me tomaba 8 micros por día, 8. Si vos me decís ¿cuál fue el esfuerzo?, es ese. Tomaba 8 micros por día para ir a laburar. 8. Porque iba al colegio, volvía. Del colegio me iba a la radio, volvía. De la radio me iba al entrenamiento de Estudiantes o de Gimnasia, porque hacía periodismo deportivo. De ahí volvía a la radio, porque tenía un programa a la mañana y a la tarde. 8 micros. Y no cobraba, era el año 91, ese laburo no se pagaba.
Y a mí no me sobraba la guita, para viajar le pedía unos pesitos a mi abuela, sorteábamos con mi hermano productos de limpieza en el edificio, lo entregábamos y nos quedábamos con unos manguitos.
Obviamente compraban los amigos, el vecino, era para que yo viajara en micro.
Después repartía guías. Vos sos pendejo. Era la guía telefónica, que las repartía para ganarme unos mangos. Tenía un mameluco que decía “páginas amarillas”, iba con un montón de guías caminando, tocaba el timbre, “señora, la guía” y le tenía que pedir la guía vieja. Por día te quedaban, no sé, 150 pesos de ahora.
JAM: ¿Hubo un quiebre en el que dijiste “llegué”?
ET: Naaa, yo no llegué a ningún lado. Llego al canal y a veces no me dejan ni estacionar.
Por ahí un quiebre fue cuando de casualidad llegué a la tele. Jamás me lo propuse. Porque soy de una ciudad, La Plata, en la que no hay canales de cable, y nunca me interesó, ni me acerqué. Nunca tiré un currículum, y sí lo hice ni me acuerdo.
Hice toda mi carrera en la gráfica, en diarios, revistas. Trabajé en radio también mucho tiempo, pero nunca en la tele porque en La Plata no hay.
Un día de casualidad, fui a contar un tema al programa de Rolando Graña. Fue en agosto de 2016. El programa se llamaba “Tercera Posición”, 3P, en A24.
De casualidad me llamó la productora de Rolando. Yo había investigado mucho el tema de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires. Le empecé a contar por teléfono y me dijo “¿te animás a venir a contarlo vos?”. Le dije que sí y fui una noche. Fue un miércoles. A mí no me conocía nadie. En La Plata sí porque hacía un programa en la radio más importante de La Plata en la primera mañana.
Y se ve que le gustó, o no sé. Era la primera vez que yo entraba a un estudio de televisión de un canal grande. No entendía nada.
Terminó el programa, me estaba yendo en auto a La Plata y me llamó Graña. Me dijo “muy bueno lo tuyo, me gustaría que trabajes conmigo, pero no te puedo pagar ahora, a lo sumo te podría conseguir un contrato a fin de año”. Así.
Le dije, bueno, colaboro. Yo tenía 20 años de profesión. Rolando la verdad que es un gran tipo, una gran persona.
Y tal cual, a fin de año me dijo “bueno Pelado, vamos a hacer un contrato, vas a ser columnista”, y me empezó a pagar. Y ahí es como que me abrí espacio en la tele, pero fue totalmente de casualidad.
Creo que fue ese el quiebre.
Ahí también como que me di cuenta que soy un tipo más de la tele y dije “me voy a enfocar”. Pero la pasé mal porque yo tenía otro laburo que lo tuve que dejar y en la tele no te creas que estamos salvados, yo a veces no llego a fin de mes. Y esto no es un reclamo gremial, es descriptivo, nos pasa a todos.
Y la pasé mal porque a veces no tenía como ir al canal, yo no vivo en Capital, no tenía auto o no tenía para la nafta, me han prestado plata mis hermanos. Y esto fue hace poco.
Cobraba poco, y estaba bien lo que me pagaban porque laburaba pocas horas. Pero yo tenía otros laburos en La Plata que los tuve que ir dejando.
Pero ahí fue el quiebre porque aposté. Dije “voy por acá”, me gusta es divertido, voy por acá. Nunca prioricé la guita.
JAM: Noto que la sociedad mira al periodismo con desconfianza ¿estás de acuerdo? ¿creés que la profesión debería hacer una autocrítica o que la hace falta un baño de humildad?
ET: Estoy de acuerdo con la descripción. Me parece precisa y acertada. No puedo hablar en nombre del periodismo, yo apenas soy un pelotudo que va a laburar, no me gusta hablar de temas corporativos ni voy a decir que tal o cual tiene que darse un baño de humildad. Que cada uno haga lo que quiera, no me siento autorizado para hablar en nombre del periodismo, ni hago periodismo de periodistas.
Pero tenés razón en lo que decís, y creo que por un lado está bueno porque eso habla de un espíritu crítico de la gente que está del otro lado.
Mi abuelo veía el noticioso, y lo que se decía ahí era la verdad revelada. A los presentadores de tele le debas la tabla y te escribían ellos mandamientos. Y ni hablar el diario. Lo que decía el diario era más que la Constitución Nacional. Para mis abuelos era así.
Obviamente no era así. Yo a mi abuelo lo amé y lo admiré, pero como audiencia, las nuestras son más exigentes. Más agudas, más filosas, y está bien que así sea.
Nosotros no tenemos la verdad de nada. Somos unos pelotudos que laburamos, que nos equivocamos, confundimos el análisis con el dato. Somos bastante boludos.
El kirchnerismo interpeló mucho a los medios. Pero me parece que eso es un legado muy positivo y puso a los medios en un lugar mejor, me parece. No en un lugar sagrado ni sacrosanto, porque los medios no están ahí. Están hechos por hombres y mujeres de carne y hueso que se equivocan y se confunden, que tienen pasiones e intereses personales, que militan algunas causas, y el kirchnerismo los interpeló. Y está bien que haya pasado.
Está bien que haya desconfianza con los comunicadores, lo tomo como algo saludable.
JAM: Aprovecho que mencionaste el kircherismo ¿te ubicás en alguno de los lados de la grieta?
ET: Te voy a dar una definición. ¿Viste que a nosotros los periodistas nos gusta que los entrevistados nos den definiciones para poner los títulos? Yo te voy a dar una definición para que vos veas donde estoy parado.
Yo creo que el periodismo militante es un oxímoron. Yo soy un periodista militante, pero sólo milito por la verdad. Me puedo equivocar, no la puedo conseguir, puedo pifiar y la he pifiado. Pero trato de militar la verdad. Soy un militante del dato. No de ninguna causa, sí de la causa de la verdad. Eso para mí es el periodismo.
Si hay grieta yo me ubico en ese lugar.
Fui muy crítico del kirchnerismo. Buscas cualquier corte mío y está. Sobre todo de la última hora del kirchnerismo. Mucha de sus cuestiones creo que le hicieron mal al país, no me gustaron. Sin entrar en detalles, no comulgo con esas ideas binarias de amigo/enemigo, de estás conmigo o estás en mi contra.
En El Principe, de Maquiavelo, se habla de la delegación de la soberanía del pensamiento. Yo no pienso per se, si no pienso por el príncipe, y lo que diga el príncipe el día de mañana va a tener razón, no porque la tenga si no porque la dice él, o ella, y yo voy a estar de acuerdo con eso porque delego la soberanía del pensamiento. Eso pasó durante el kirchnerismo y yo estoy en las antípodas de eso, lo aborrezco.
No me gusta la genuflexión, cuestiono cosas, creo que nosotros como periodistas debemos dudar, correr el velo, ser curiosos.
Ahora, ¿me querés preguntar por el Macrismo? Fue un gobierno espantoso, decepcionante, asqueroso, malo. Repudiable desde lo económico, desde la soberbia, desde la abundancia, que no empatizó con los sectores menos pudientes ni con la sociedad en general, fue un gobierno que le erró de cabo a rabo.
Entonces ¿de qué lado de la grieta estoy? Yo que carajo sé. Pero ahí te lo describí. El gobierno de Macri fue espantoso, no me gustó el último gobierno del kirchnerismo, aunque ahí destaque algunas cosas.
JAM: Si encontrás hoy a ese pibe de La Plata que con 15 años empezaba a laburar ¿qué le decís?
ET: Uf. Me vas a hacer emocionar.
Le diría que hizo bien. Me hiciste emocionar. Que hizo bien, que le dé para adelante. El esfuerzo (…) pará… Me hiciste emocionar boludo. Sí, que hizo bien. El esfuerzo paga.
Pero ¿sabés qué? Yo tengo dos hijas, y les diría que no estudien periodismo, esto te lo debo decir.
Yo elegí el periodismo porque es la profesión que amo. Amo mi laburo.
Podría haber vivido mejor, mi vieja me hizo entrar a la administración pública me acuerdo. Y yo renuncié porque quería laburar de periodista, no quería estar dentro de una oficina. No entendía eso, no me gustaba, un jefe que me daba órdenes, no lo entendía. Renuncié, una locura, en una ciudad administrativa como La Plata, nadie renuncia. Tenés un sueldo fijo para toda la vida, no te echan nunca, te pagan horas extra, te encarnás una uña y no vas a laburar. Una locura, mi vieja me decía “¿Cómo vas a renunciar?”, nadie renuncia.
Yo amaba mi profesión, la amo profundamente. Así que yo le diría que hizo bien.
Pero también, no soy referente de nada pero, a los pibes que recién están empezando yo les diría que estudien otra cosa. Soy muy pesimista para el futuro de nuestra profesión.
Es horrible, pero bueno, a mí no me gustaría ni me llenaría de orgullo que mis hijas fueran periodistas. Creo que tendrían una vida muy sufrida. Nosotros crecimos en otra sociedad. No veo mucho futuro para nuestra profesión tal cual la concebimos.
Cada vez hay menos laburo y no es por la crisis. No es por Macri, que dejó un gobierno asqueroso, no es por el COVID – 19. Es por eso también, pero por es un tema mucho más profundo.
Vos lo dijiste, nuestro rol está cuestionado, bien cuestionado, y el intermediario entre la noticia y la audiencia que somos nosotros (o nosotres) de a poco va perdiendo razón de ser.
Te dejo esta idea. En el Congreso de la WAN (World Association fo News Publishers), la asociación mundial de editores de diarios, de 1999 en Bruselas, se discutía el diario de internet y el diario de papel. Obviamente que el papel, y más aún después de todo esto del COVID – 19, RIP, que en paz descanse. Lamentablemente.
Yo soy un periodista que vengo de la gráfica y defiendo a la gráfica. En el diario donde yo laburaba hay una concesionaria de autos ahora. Lamentablemente.
Pero hubo una definición espectacular.
El director del Washington Post decía que el periodismo iba a ser digital y que el papel iba a desaparecer. Tenía razón a la larga si ves hoy. Pero el director del diario El País de España dijo algo brillante. “Mientras el mundo tenga cosas que explicar, el periodismo va a tener razón de ser”. Creo que nuestra profesión va más a la interpretación que al dato en sí. Creo. Capaz que me equivoco de acá a la China y después dicen “mirá lo que dijo el Pelado es un pelotudo”, no lo tomes como una verdad revelada.
Al dato lo tiene todo el mundo, hay un accidente a la vuelta de casa, viene un tipo y le saca una foto y ya está, abunda. Ahora la interpretación, el análisis no, pero en eso competimos con agudos analistas políticos, internacionales, matemáticos, epidemiólogos. Creo que lamentablemente nuestra profesión tal cuál la conocí yo, en el año 91, en el que agarrábamos el mouse con cable y tocábamos la pantalla porqué pensábamos que así funcionaba. Yo tenía mecanografía en el colegio. Ese periodismo, lamentablemente languidece.