Prácticas clientelares y despilfarro en campaña
La falta de transparencia respecto a los fondos de campaña se ha vuelto moneda corriente en lo que a los partidos políticos más grandes respecta. En cada elección el Radicalismo y el Justicialismo destinan fortunas de origen incierto (al menos en gran parte), a propaganda, folletería, gastos operativos, sedes de campaña, etc.
En rasgos generales, se sabe que el financiamiento puede proceder de varios sectores: afiliados, banca propia, empresas, funcionarios, entre otros. Inclusive la propia Justicia electoral entrega montos de acuerdo a los votos obtenidos en las últimas elecciones.
El proyecto de ley de financiamiento electoral que desembarcará (debía hacerlo el miércoles pero se pospuso la sesión) en Diputados plantea un tope del 2 % en los aportes empresarios.
No obstante, el origen de los millonarios fondos (si se trata de partidos grandes) sigue siendo una incógnita.
“La provincia no tiene fondos para afrontar ese gasto”, aseguran pero luego en las campañas se invierten literalmente fortunas en cuestiones que para nada mejoran la vida de los jujeños.
En 2018, la diputada Débora Juárez de Bracamonte, planteaba sus dudas en torno a la aprobación del decreto acuerdo firmado por el gobernador para crear el plan de contingencia “Jujuy Asiste y Reactiva”. Aseguraba que el gobierno, con el pretexto de responder con premura, se saltearía mecanismos de control y podría hacer contrataciones directas a empresas amigas sin límite de fondos.
“Hay rumores de gente que piensa que todo esto es una maniobra para recaudar plata para la campaña electoral”, aseguraba Bracamonte.
En las últimas horas, vecinos de Perico denunciaron que fueron presionados por el intendente Ficoseco para votar por su candidatura a cambio de no perder sus planes sociales.
Consultado al respecto el candidato a intendente por VIA, Luciano Demarco, sostuvo que estos manejos se han vuelto moneda corriente en Perico.
“Se lo nota muy preocupado al municipio y se hace más evidente el clientelismo la forma de proceder de la vieja política”, sostuvo.
El despilfarro de fondos públicos es la otra cuestión que señaló: “se han abierto sedes políticas en enormes negocios que cerraron hace poco como Casa el gato. Pagan fortunas por esos inmuebles”