“En nuestras comunidades la desnutrición es un problema socioeconómico”
“Pero no entremos por la cultura, hace mucho a la educación, hace mucho fomentar el ingreso a la comunidad. En Iruya luchamos mucho por la desnutrición, elevamos los números muy bien, pero llegó un momento donde dijimos que si no miramos la economía y creamos el programa de salud y sanidad animal, un programa paralelo a Atención Primaria, que era la fuente de empleo de nuestra gente y esto hace mucho y por supuesto la educación” evaluó el Prelado en diálogo con Radio 2.
Según Olmedo, decir que la desnutrición es una cuestión cultural, no se justifica. “Es una palabra que hasta a mí me duele que digan eso, lo llaman desnutrición cultural, que por la raza son así, depende de ello”, evaluó.
Además valoró el sistema primario de atención de la salud como una manera de detectar estos casos. “Yo he trabajado en atención primaria para la salud en Jujuy en el área operativa de Susques, Tilquiza, en Iruya. Llegué en el año ‘78 había solamente una salita en la cabecera y dos enfermeros por allí. Costó un poquito pero todos sabemos del valor de APS, de la salud rural y realmente cuando se trabaja con la gente, respetando su idiosincrasia, acercándose a ellos y no discriminándolo, realmente dar una discusión abierta al atenderlo, la gente se acerca a la medicina oficial, a la práctica que le da la salud pública”.
Los recursos también son esenciales para mantener estos programas y prevenir situaciones adversas en la salud. “En esa época teníamos recursos, estaba bien apoyado y realmente se trabajó mucho y se consiguió muchas cosas, con el tema de la tuberculosis, con la desnutrición, la mortalidad infantil. Pero después pasó el tiempo y en Jujuy se fue deteriorando y uno ve tanta gente conocida, como que están desinflados. Es decir que a veces no sienten el apoyo, el reconocimiento, no tiene los recursos que necesitan. Ya sabemos cómo es nuestra gente, que cuando no se la respeta, se la discrimina abierta o encubiertamente, no se la ve, tiene que entrar a la 4 de la mañana en los Hospitales. En La Quiaca, falta médico, la gente se resiste callando y es porque no es considerado. Entonces se retrae y no es un tema cultural. Y cuando se lo respeta, respeta el diálogo con la medicina tradicional y el agente sanitario consiguió mucho, abrir las puertas y las ventanas del hospital a la gente. Pero uno nota que esto se va deteriorando, sobre todo cuando se concentra la población en las zonas más urbanas”.
A pesar de estas situaciones en muchas comunidades la gente se organiza para vivir mejor. “Hay casos aislados y hay desnutrición, mortalidad, pero también hay que reconocer, yo tengo 43 años en la zona, que la sociedad, las comunidades, la gente ha tomado mucha conciencia y está organizada a través de los comedores, las salitas infantiles, el programa Yatay. Esto es importante porque en otras zonas donde realmente el cuidado de los niños es una obligación de los padres, primero, del estado y de toda la comunidad. Hay mucha conciencia sobre todo estas organizaciones en estas zonas”.