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Desesperado pedido de ayuda: "No sé qué esperan, ¿que me mate o que mate a mi hija?"

Una mujer del barrio Paso de Jama de Palpalá denunció públicamente a su ex pareja por constantes amenazas de muerte e incumplir cinco perimetrales. Apuntó contra la Seccional 47 y el Tribunal de Familia por desidia e inacción ante sospechas de abuso a su hija con discapacidad.

  • Una vecina de Palpalá denunció constantes hechos de violencia y amenazas de su ex pareja.
  • Aseguró que hay una desidia completa por parte de los organismos de Justicia.

"Ya no doy más, pido que me ayuden. Esta situación pasó a mayores". Con esas desgarradoras palabras, Natalia Farfán decidió romper el silencio ante los micrófonos de Radio 2 para visibilizar el calvario que asegura padecer desde hace más de cuatro años por parte de su ex pareja.

La mujer se presentó junto a su actual compañero en la Seccional Nº 47 del barrio Paso de Jama, en Palpalá, para exponer públicamente lo que califica como una "absoluta inacción" de la justicia y las fuerzas de seguridad.

Según el relato de la denunciante, los hechos de violencia se habrían extendido por 15 años durante la relación y se recrudecieron tras la separación. La situación actual sería de extremo peligro: Farfán afirmó haber recibido reiteradas amenazas de muerte hacia ella, su actual pareja —con quien cursa un embarazo— y su hija menor de edad, quien padece una discapacidad. "Me dice que si no me voy, voy a desaparecer y nunca vas a encontrar el cuerpo de tu hija", relató consternada.

La denunciante hizo hincapié en el nulo efecto de las medidas dispuestas por los magistrados. De acuerdo a sus dichos, el acusado habría violado sistemáticamente un total de cinco restricciones perimetrales. Lejos de cesar el hostigamiento, los episodios de violencia verbal se repetirían incluso en la plaza pública ubicada frente a la propia comisaría, señalada como el punto de entrega y restitución de la menor en el marco del régimen de visitas.

El laberinto institucional y el desamparo de una menor

El aspecto más crítico del testimonio apunta a las presuntas trabas burocráticas y la falta de perspectiva de vulnerabilidad por parte de las autoridades. Farfán aseguró haber radicado cuatro denuncias por sospecha de abuso sexual hacia su hija, manifestando que la niña —que es no verbal— presenta severas alteraciones conductuales tras regresar de los encuentros con el progenitor.

Siempre según la versión de la madre, la causa se encontraría "estancada" en el Tribunal de Familia (Vocalía 6). Sostuvo además que desde los organismos judiciales le habrían manifestado que "no hay psicólogos para niños que no hablan" y que se relativizaría la gravedad de la situación al no registrarse signos de acceso carnal físico, ignorando otros tipos de abusos o tocamientos.

Por su parte, la actual pareja de Farfán refrendó los dichos de la mujer, calificando al presunto agresor como una persona "muy violenta" que se presentaría a los encuentros bajo los efectos del alcohol o estupefacientes.

El hombre cargó contra el accionar de los efectivos de la Seccional Nº 47, afirmando que las copiosas denuncias presentadas terminan "encajonadas" y que el personal policial les habría advertido que no pueden proceder a la detención del sujeto a menos que la víctima se presente "herida o golpeada".

Hacia el final de la entrevista, ambos manifestaron sentir un desamparo absoluto por parte de los organismos de protección de la niñez y la propia magistrada de la causa. Ante el temor de que la situación derive en un desenlace fatal, justificaron su exposición en los medios de comunicación como la última alternativa disponible para resguardar la vida de su familia.

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